Ay la Luna la Luna
Este fin de semana hemos tenido una “superluna”, que, además, ha coincidido con la noche de San Juán, que se supone que es una noche mágica ancestral. Yo no creo en supersticiones y lo achaco a mis hormonas ovulatorias exaltadas, pero lo cierto es que O y yo hemos estado con más “ganas de tema” de lo normal. Y encima, cuando creía que mi pobre maridito estaba ya más exprimido que una naranja de zumo a granel del supermercado, nos dio un brote de esos que lo ves en las películas y aún así lo flipas. Pensándolo esta mañana, es que se le hace raro a la gente eso de que le digas que estás loquita/loquito por los huesos (bueno, más bien por las lorcitas) del pariente/parienta. No suele ser lo habitual. Incluso los matrimonios que se llevan bien y que suelen hacer gimnasia sexual habitualmente, no suelen tener arrebatos de este tipo. A ver si ha sido el Espíritu Santo que en vez de en forma de Paloma se me ha colado en los botes de especias de la cocina, de tal m...