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Mostrando entradas de octubre, 2010

El éxito inesperado

Debo confesar que no he leído nunca entera una novela de Vargas Llosa, no sé por qué, igual porque no estaba en el programa de bachillerato, porque nadie me regaló nada de él, porque la época en la que leía en el metro y no tenía que estudiar como ahora, mi favorito era Stephen King y ahora leo cosas variopintas, sobre todo manuales del curro o de temas de fertilidad el año pasado. Ahora sobre todo para ver cómo quitarme unos diez kilos sin matarme de hambre, aunque veo difícil el tema.
Lo que me parece increíble es que a un escritor tan universalmente conocido, le hayan “robado” el nobel otros escritores a mi juicio no tan buenos.
Yo creo que los conocidos está claro que les den el nobel, te pueden gustar más o menos (a mí por ejemplo Cela me parece brutal en algunas novelas y desde que leí La Familia de Pascual Duarte me planté), pero están ahí. Ojo, no es que diga que a todo Best Seller le den el premio nobel automáticamente, porque por ejemplo Ken Follet y sus Pilares de la Tierra …

Están locos estos romanos ....

Mientras me arreglaba para salir al teatro, vi en la tele que estaban reponiendo la peli de Asterix y me acordé bien de la frase favorita de Obélix : “Están locos estos romanos”, refiriéndose siempre a las locuras que se les ocurren a los romanos que les llevan a la derrota mientras ellos plácidamente contemplan lo que sucede… O eso parece, claro, ja,ja,ja,ja.
Me he acordado mucho de esta frase toda esta semana, porque han acontecido muchas cosas dentro y fuera de mi microcosmos personal.
A nivel nacional, he presenciado dos escenificaciones del perfecto teatro guiñol en el que se ha convertido ya la “putocracia” gobernante formada por el Desgobierno zapaterista, la corrupta oposición y el falso indicalismo además de los barbazules de la CEOE y los banqueros representativos:
En primer lugar, la parodia de huelga general del día 29, un mero intento de los sindicatos pesebristas de este país de intentar convencer a los trabajadores de que los sindicatos luchan por algo más que no sea lamer…