El éxito inesperado

Debo confesar que no he leído nunca entera una novela de Vargas Llosa, no sé por qué, igual porque no estaba en el programa de bachillerato, porque nadie me regaló nada de él, porque la época en la que leía en el metro y no tenía que estudiar como ahora, mi favorito era Stephen King y ahora leo cosas variopintas, sobre todo manuales del curro o de temas de fertilidad el año pasado. Ahora sobre todo para ver cómo quitarme unos diez kilos sin matarme de hambre, aunque veo difícil el tema.
Lo que me parece increíble es que a un escritor tan universalmente conocido, le hayan “robado” el nobel otros escritores a mi juicio no tan buenos.
Yo creo que los conocidos está claro que les den el nobel, te pueden gustar más o menos (a mí por ejemplo Cela me parece brutal en algunas novelas y desde que leí La Familia de Pascual Duarte me planté), pero están ahí. Ojo, no es que diga que a todo Best Seller le den el premio nobel automáticamente, porque por ejemplo Ken Follet y sus Pilares de la Tierra es aburrídismo y no sé qué más escribió aparte de ese ladrillo (que me perdonen sus seguidores y reconozco que soy de ciencias).
Nombres que me han sonado y me han cuadrado con el nobel: Cela, García Marquez, Saramago, Le Clezió (aquí en España es poco conocido pero en Francia lo adoran mucho), Vicente Aleixandre o Willian Golding, por no hablar de mi adorada Doris Lessing (se me nota mucho mi tendencia anglosajona).
Pero de vedad, a mí lo de Soyinka, Morrison ó Kerstez me dejaron fría. Puedo entender algo que premiaran a Orphan Pamuk (he leído algo y me encanta) o al chino Xingjian pero lo que no entiendo es que bypasearan constantemente a Vargas Llosa de esta manera.
Aunque no sé si es político el tema (es tibio a veces), el sarcasmo (critica a los dictadores bananeros) o si el tema es que no es un lameculos, el caso es que me alegré por él. Como me alegré cuando por fin a Paul Newman le dieron el óscar por “El color del dinero”. Es como si pensara que al final hay justicia divina y todo, porque a veces pienso que el mérito es pisoteado en este mundo…
Lo malo es este tipo de premios cuando ya no te lo esperas. Es como en mi clínica, las embarazadas “deshauciadas”, casos extraños de chicas a las que les recomiendan que se olviden y se compren un perro y… .De pronto el milagro. Vale que son un escaso 1% pero al menos una señal de que los milagros a veces ocurren y sólo por eso no hay que perder la fé.
En cuanto a mi repaso semanal diré que en el trabajo estoy empezando a ver cosas que no me gustan, como que mi jefe de equipo y hasta diría que amigo, se va, entre otras cosas porque no puede con el estilo de trabajo de dedicación 24x7 que se ha convertido su perfil en mi empresa. No es una crítica de mi empresa, te vas a otra consultora y pasa lo mismo, lo malo es que esto de reventar caballos hasta la extenuación y pasar al siguiente de la lista a mí no me gusta, es inhumano y desgasta personal y profesionalmente. La solución siempre pasa por irse y la rueda sigue… Una pena, esto es algo que empobrece a las empresas porque matan a la gallina de los huevos de oro.
Pensaba yo inocentemente que el ideal de yuppie de los 90 estaba muerto, pero no es cierto, sólo se ha reciclado. Ahora las empresas intentan lavarse la cara y dar la imagen de empresa conciliadora con millones de medidas y procedimientos que, aparentemente, dan esa imagen. Pero la realidad es bien distinta: El objetivo es el objetivo y hay que dejarse de bobadas, lo importante es vender y cobrar luego. Cómo se venda y cómo se consiga cobrar ya es otro tema, pero lo importante es el fin y como, Maquiavelo expuso, siempre justifica los medios.
En fin, no sé qué será de mí con el nuevo jefe provisional (no es más que uno que ya estaba pero reciclado). Me temo que me lloverá más trabajo (y poco desde luego no tenía), porque al estar en cliente grande y en puesto clave mi cliente no quiere soltarme del día a día y eso hace que ni de coña pueda reemplazar a mi jefe ido, aparte que yo no doy la imagen, yo no soy yuppie, soy una técnica muy buena, una buena gestora de recursos y de pasta, pero no tengo pinta de jefe, no tengo MBA, odio andar con el coche de la ceca a la meca, no sé conducir con tacones de aguja, y me encanta llevar mochila (de ordenador y discretita) y zapato plano. Además, mi vida personal es complicada, y tengo mucha edad para creerme que puedo heredar la empresa. Lo dicho, creo que mi futuro está hoy un poquito más marrón (de trabajo) pero menos rosa de pasta. Encima, si no me pueden suplir fácilmente, peligra mi próxima invitro. En fin, espero que como a Mario, me llegue el éxito merecido de forma inesperada algún día de éstos.

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