Se acaba agosto y menos mal ...
Agosto se acaba, menos mal.
Como dije ya en el anterior post, este mes de agosto no ha sido propicio para disfrutar de una ciudad vacía por éxodo vacacional.
En primer lugar porque ya nadie se va de vacaciones, a pesar de que eso es lo que creen los políticos. Algunos privilegiados, como mucho, huyen unos días a gorronear a familiares y amigos con casa en la Costa, Sierra o sitio más amigable que una ciudad que retrató tan maravillosamente Sabina en “Pongamos que hablo de Madrid”.
Como consecuencia directa, nos encontramos los pobres curritos con que el transporte público es un asco en verano, con una frecuencia de autobuses propia de Somalia y un metro algo mejor, pero tan masificado como en enero porque hay algo menos de gente pero menos frecuencia.
Si coges el coche animado porque no hay control de parquímetros por la tarde (porque supuestamente no hay problemas para aparcar porque “todo el mundo es rico y se va de vacaciones al Caribe en verano”), te encuentras con que tampoco ...