La zona de confort
El día 5 de septiembre es mi último día en la empresa y el día 6 de octubre comienzo (si no hay cambios de última hora), con la formación de funcionaria en prácticas previa a la toma de posesión de la plaza. Me voy a tomar tres semanas en septiembre para mis temas personales porque las había acumulado previamente de vacaciones y finalmente me las liquidan con el finiquito. Ahora estoy inmersa en la vorágine de formar a la persona que ha venido a sustituirme pero además, manteniendo el servicio. Y es duro, máxime si cabe porque he tenido a una persona del equipo de vacaciones todo el mes de agosto. Si no fuera porque me voy la situación me habría dejado hecha puré pero el tachar días en el calendario con las tareas hechas me da moral para aguantar este sprint final. No obstante, ya estoy como Montecristo tachando días en la dura piedra del castillo de If. Me quedan ocho días laborables, ahí es nada. He notado también que tengo mucho síndrome de Estocolmo, porque, aunque...