29 enero, 2017

Chantaje machista a las madres

Pongamos que una mujer acompaña a su marido al médico y éste le dice que tiene el colesterol muy alto y que tiene que hacer dieta sin grasas. Hasta ahí todo bien. Supongamos por un momento que ese mismo médico se dirige a la mujer y le dice: "Ya sabes, a partir de ahora, deja tu trabajo y ponte a cocinarle comida sana a tu marido si no quieres quedarte viuda joven".

¿A que todas las que me estáis leyendo os sentirías indignadas y pondríais de vuelta y media a tal médico machista?

Lo normal es que la mayoría de las mujeres detectemos ataques machistas en el trabajo (que es terreno abonado y más en las profesiones en las que estamos en minoría) y en ambientes muy tradicionales como pueden ser las iglesias, el ejército, los viajes a países tercermundistas o musulmanes, etc.

Pero lo que no solemos estar preparadas es para detectar y contraatacar cuando los ataques machistas se disfrazan de consejos para proteger a nuestros hijos.

Ejemplos:

- Lactancia materna.
Continuamente se insta a las mujeres a que den el pecho hasta que el niño en cuestión estudie bachillerato por lo menos. Puede parecer algo que no esconde para nada machismo. Pero, pensándolo bien, dar el pecho a un bebé/niño supone automáticamente aparcar el trabajo, porque es claramente incompatible con un trabajo normal de 8 horas. Las alternativas para compatibilizarlo son rocambolescas y caras, e incluyen bolsas, sacaleches y toda suerte d gadgets y pagar niñeras para que administren el jugo de nuestra persona convertida en vil vaca lechera. Lo siento si alguna no lo ve así, pero yo creo que la lactancia materna más allá de las semanas de baja por maternidad es incompatible con el trabajo, y quien intente meternosla por las narices lo que está buscando aunque no lo diga, es hacernos sentir culpables por ir a trabajar en vez de estar metiendo la teta en la boca de nuestro hijo cada tres horas (o a demanda que tócate las narices, esa es otra buena, convirtiéndonos en siervas de la leche).

- Educar al niño en casa en vez de llevarlo a la escuela infantil.

Igualmente, se nos amenaza con que nuestro bebé va a coger todas suerte de enfermedades si lo llevamos a los cuatro meses a la escuela para poder "darnos el lujo egoista" de ir a currar ocho horas a la oficina en vez de tirarnos todo el día con el bebé en brazos cantando el repertorio completo de los Cantajuegos. De hecho, lo más habitual es que las que nos amenacen sean las matriarcas de las familias o las conocidas que no tienen ambiciones profesionales y se justifican diciendo que están criando a sus hijos mejor que las "malas madres" trabajadoras.

Punto número uno, es que los niños que van a las escuelas infantiles es posible que cojan de todo, pero los otros también cuando vayan al cole, lo único es que los primeros se inmunizan más pronto y además no pierden clases de trigonometría sino de cómo hacer un osito con papel de seda. Lo segundo, que los profesionales de las escuelas infantiles son eso, profesionales, y saben mejor que las propias madres cómo deben educar a nuestros hijos. Lo tercero, sobre todo cuando los niños no tienen a otros cerca con los que jugar, aprenden a compartir los juguetes y sus juegos con otros niños. A mí sinceramente no me parece que yo sea una mala madre llevando a mi Bridget Jr a la escuela tan pronto.

- El mito de la superwoman.

Esto ya es una herencia de los famosos folletos de la "Sección Femenina".

Para los más jóvenes explicaré que la dichosa Sección Femenina eran unos cursillos que en tiempos de Franco se les daba a las mujeres jóvenes en edad de buscar novio para que aprendiesen a ser buenas esposas y madres y, entre otras cosas, se les decía que tenían que ser buenas y obedicentes esposas, ponerles las zapatillas al marido al llegar a casa, cocinarles una estupenda cena, tener a los niños limpios y dormidos para que no molestaran y estar guapas y radiantes a pesar de estar todo el día lidiando con ocho niños y fogones. En la actualidad se sigue este patrón y se le suma además, ocho horas o más de trabajo fuera de casa. Como para reventar.

Pues todavía tócate de nuevo las narices, las matriarcas y amigas con pocas tareas que hacer, suelen ir a casa de las sufridas currantas a criticarles lo sucia que tienen la vitro o por qué no les han puesto coderas o rodilleras a la ropa de sus hijos para que les dure más (por poner un ejemplo). Suelen ser madres, suegras, primas, etc que, en vez de ir de visita para arrimar el hombro, van de visita para hacer la itv doméstica. Cuando la sufrida curranta se queja de falta de tiempo, estas arpías siempre alegan que el problema es haberse casado con un pobre obrero que no nos ha retirado de la vida laboral o por lo menos pagado una chacha. Sin comentarios.

Pero no sólo hay chantaje machista a las madres, también a las solteras, aunque sólo cuando se convierten en lo que antiguamente se denominaban "solteronas". Asombra que todavía haya gente que piense así pero el otro día una conocida mía que por haberse quedado en el paro había tenido que volver a casa de sus padres se quejaba de que su madre y su hermana la denominaban así y la relegaban a ocuparse de la casa, los sobrinos y sólo les faltaba agregarles tareas de chupacirios a la antigua usanza, como la de vestir santos vaya.

Lo pero no es que haya reductos machistas, ni tampoco que sea deplorable que sean mujeres las machistas que atacan, sino que nos quieran poner el cartel de malas madres por querer realizarnos como profesionales que somos cuando tenemos hijos. Y lo peor del todo es que algunas se lo crean y se depriman por ello.

Así que, chicas, cuando os digan que no estáis haciendo lo mejor para vuestros hijos, mandadlas a la mierda, porque lo importante no es la cantidad de tiempo que se le dedica a un hijo sino la calidad de dicho tiempo y las decisiones, estilo de educación y saber estar ahí cuando nuestros hijos nos necesitan. Y, por cierto, que los hijos también tienen padre y éste no debe limitarse a ser un don Pantunflo de sentarse con batín a leer el periódico mientras la madre lidia con los churumbeles sino que debe asumir su 50% de tareas de crianza, doméstica y todo lo que supone formar una familia.

Chicas, no os dejéis amilanar por consejos envenenados aunque partan de supuestas eminencias médicas o de vuestras madres.