IN MEMORIAM

Ayer me enteré que falleció el mes pasado la madre de uno mis ex, en concreto de Y. No me dijo nada porque llevó el asunto en la más estricta intimidad familiar y como yo hace ya más de seis años que no estoy ya en su círculo familiar, pues me he enterado de la muerte de mi ex suegra a través de su actual novia, que cumplió años el otro día y la llamé para felicitarla.
La verdad es que esta trágica noticia me dejó un poco helada, porque aunque sabía que llevaba un año enferma, pensaba que después de la operación y tratamiento ya estaba en fase de recuperación. Pero vaya que no, y es que el cáncer es muy traicionero, y si no que me lo digan a mí que me ha andado revoloteando cual pájaro de mal agüero.
Me vino a la memoria ayer cómo falleció una de mis amigas del instituto: A traición y mientras yo estaba liada y enfrascada en los exámenes de mayo de la universidad (ella estaba repitiendo COU y yo andaba ya en segundo de carrera por aquel entonces).
La chiquilla estaba muy enferma, pero en los últimos meses parecía que se había estabilizado. Por aquel entonces no había móviles y su familia no tenía mi número fijo de contacto o no supo encontrarlo con todo el jaleo que se montó de golpe. El caso es que me enteré de su fallecimiento de sopetón y en frío cuando fui a verla al hospital después de más de dos semanas sin visitarla.
Recuerdo entonces que me hacía pasar por estudiante de medicina para colarme en su unidad del hospital para verla. Tenía una enfermera compinche que sabía de mi escaso tiempo para visitas en horarios normales y cuando me veía llegar me buscaba la ropa para pasar a verla (estaba en la unidad de hematología entre cristales de protección y debía entrar toda lavadita, con mascarilla, gorro, guantes, patucos, bata, etc.).
Recuerdo que mi amiga siempre se alegraba de verme, aún cuando estaba maltrecha y muy dolorida. Yo le pasaba cual Sherezade la nueva entrega de la novela que estaba escribiendo, que la enfermera higienizaba en un autoclave.

Al final de la novela de más de cien páginas, mi amiga me pidió que no matase al protagonista, tal y como yo había planeado. Me dijo que se había enamorado del carácter del chico, un tal Francisco ,vivo, inteligente, romántico y dinámico, introvertido a la vez, tímido pero valiente… Una especie de “El Duque” versión año 90 claro.
Recuerdo que me inspiré físicamente en un actor que me gustaba mucho por aquel entonces y que ha determinado el tipo de chico que me suele atraer físicamente: Muy alto, de mirada intensa, mandíbula firme y pelo castaño abundante (aunque no largo). Creo que A, X, Z y S responderían a este patrón, sobre todo A y S, los dos más parecidos entre sí y a mi “ideal de chico”.
Entre discusión y discusión literaria, mi amiga olvidaba por un par de horas sus achaques tremendos y a mí me venía bien porque era despiadada con mi producción literaria. Nunca acabé la novela al gusto de ella, y
cuando falleció intenté seguir escribiendo la novela pero ya no me motivaba porque no tenía a mi más fiel lectora para corregirme. Eso sí, le puse su nombre a uno de los caracteres protagonistas: “La Sole” fiel amiga de “Ana”, la protagonista. (Mi amiga se llamaba Maria Soledad).
Igualmente, tengo recuerdos vagos de María, la madre de “Y”. Recuerdo eso sí el día que me la presentó, a los tres meses de empezar a salir con él.
Fue en Navidades y recuerdo que me subió a su casa, donde cenaba su familia el día de Nochevieja. No hizo mucha ceremonia y sin más me fijé en la mujer, de unos setenta y pocos años, curtida por el campo y los miles de madrugones, pero con un cuerpo ágil y delgado todavía. Recuerdo su peinado tradicional rubio oscuro y los rizos de la permanente que llevaba. Me recordaba muchísimo a mi tía abuela, la que había críado a mi padre (era huérfano de padre y su madre desaparecida).
María al igual que la tía de mi padre, me daban la imagen de mujeres de otra época. Mujeres que habían vivido la guerra, la posguerra, los grandes cambios políticos y de costumbres pero que ahí estaban, como robles, sobreviviendo a la viudedad, a los divorcios de los hijos, a las “trastadas” de los más pequeños, a las enfermedades y a las mayores calamidades. Y siempre estaban ahí madrugando y haciendo la comida, la cena, yendo a comprar a los mismos sitios, remendando pantalones más que gastados, regañando las travesuras de los nietos a la vez que untaban mil tostadas con mantequilla…
De entre sus frases famosas recuerdo una relativa a que los niños no debían estar todo el rato como el ordenador sino tomando el sol como los tomates en el parque, para que crecieran fuertes…María era así, daba su visión del mundo simple pero categórica, con unos valores muy distintos a los de ahora, a veces un tanto machistas aunque según va avanzando mi vida creo que empiezo a sentirme cada vez más cercana a sus opiniones, paradójicamente…
En fin, que creo que nos hacemos realmente viejos cuando empiezan a morirse nuestros padres. En este caso mi ex suegra, pero bueno, puede decirse que me ha tocado de refilón pero me ha hecho reflexionar y mucho sobre lo corta que es la vida, como decía Jorge Manrique…
Bueno, para cambiar de tercio, que esto está muy lúgubre, y dado que ya escribo poco porque el trabajo y los estudios me tienen muy atrapada – Y también, por qué no decirlo, porque S no me hace trastadas así que no tengo queja de él como para lapidarlo públicamente - Voy a intentar escribir algo agradable para concluir este post.
Ayer también hojeando brevemente en internet las noticias, me enteré del diálogo para besugos entre Obama y ZP. Yo ya desconfío de antemano de Obama, por aquello de que la gente pretenciosa me cae gorda. De ZP mejor ni hablemos, claro.
Lo que me parece jocoso es la metedura de pata de Obama. Un tío todopoderoso (YeWeCan) y bondadosísimo (nóbel de la paz por su tremendo potencial), o sea como Dios, vamos, que se las apuntan hasta sin hacerlas porque ya se sabe que es Omnipotente y Omnipresente, no entiendo, ya digo, cómo Obama no sabe que hay presidentes de alianzas de civilizaciones que no hablan inglés (igual árabe, urdú o quetxua sí, pero inglés no ). Es más: ¿Por qué un tío tan listo como Obama no habla español y chino, los dos idiomas más hablados en el mundo después del inglés?
Por otra parte, como he leído en foros, está visto que en este páis cuanto más lerdo, más alto se llega a en la política. Para ser presidente del Gobierno, no piden ni idiomas, ni másters, ni conocimientos de economía (dan curso intensivo en dos tardes), ni de historia, ni siquiera hace falta aprenderse la Constitución.

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