Vida Lowcost
Cuando yo era pequeña, vivía una vida que ahora se clasificaría como de clase baja, nada de media: No tenía ordenador (tampoco se vendían, salvo el Spectrum o cacharros similares para niños pudientes), no tenía teléfono (no digo ya Smartphone o móvil) sino que ni tan siquiera tenía un teléfono fijo analógico (lo explico así porque a veces entre los más jóvenes hay que explicarles qué son esas cosas con teclas que hay en la mesita pequeña al lado del sofá). Respecto a tecnología doméstica, lo más sofisticado que vi hasta los ocho años era una lavadora que tenía mi madre con tres botones y una rueda. No había canales de televisión (bueno sí, el “normal”, y el “UHF” que se cogía de pena y sólo salía Balbín acompañado de intelectuales melenudos bañados en una niebla densa de humo de tabaco). Cuando salió la televisión en color, creo que fui de las últimas del barrio en tenerla, y bueno, lo de grabar ya una película en VHS fue algo que no vi hasta que no eché la instancia para la universida...