Entrando en la recta final del embarazo

Ayer cumplí los 7 meses de embarazo. Me parece casi imposible haber llegado hasta aquí con todos los avatares vividos, sobre todo al principio del embarazo, con sangrados, indicación de reposo, la muerte de mi madre, etc

Pero al final desde el cuarto mes de embarazo la cosa se estabilizó y he vivido unos meses de relativa tranquilidad, aunque esto es duro. No puedo hacer vida normal y estoy muy vigilada. Cualquier cosa que en condiciones normales se resuelve de forma fácil, embarazada y de alto riesgo supone una montaña. Por ejemplo, el mes pasado sufrí una fuerte otitis y faringitis y no he podido tomar más que un poco de paracetamol. Ha sido horrible porque me quedé sorda de un oído con pitidos y zumbidos y además no podía dormir por las noches de los ahogos y ataques de tos.

Trabajando y con la agenda extralaboral con citas y compromisos se hace muy cuesta arriba.

Respecto a mi agenda he tenido que renunciar a muchos compromisos. De entrada, la mayoría de compromisos sociales por precaución. Apenas he podido ir a un cumpleaños y porque el organizador se apiadó de mi estado y organizó la quedada en horario y sitio adecuado a mi estado.

Mi cumpleaños (47 añazos nada menos ya) que fue hace poco tuve que poner como condición indispensable para celebrarlo que terminase antes de las 10 para poder volver a casa a ponerme la inyección de la noche. Y también porque aunque no estoy en general cansada, cuando llegan las once y pico de la noche, ya no puedo ni con mi alma.

De los compromisos profesionales, también he tenido que cancelar muchos de ellos, y algunos intentando cambiarlos a un formato online mucho más cómodo en mi estado.

Aún así los pocos que no he tenido más remedio que acudir se me han hecho cuesta arriba, sobre todo desde que ha empezado el calor tan fuerte a apretar.

Hubo un día que me subió la tensión y tuve que anular un compromiso en el último momento porque estaba en el ambulatorio viendo si me enviaban al hospital o no. Al final quedó en un susto pero os podéis imaginar lo que supone compaginar una vida normal con un embarazo de alto riesgo.

Recientemente me ha aparecido diabetes gestacional y estoy todo el día controlándome los niveles de glucosa y con una dieta que se asemeja muchísimo a la Dukan para embarazadas (me la dieron en el hospital). Ya no es que no pueda tomar nada con azúcar, es que me han restringido al máximo hasta cosas tan inocentes como las patatas, el pan, el arroz, la pasta o las legumbres. Tengo que comer todo a la plancha o hervido y con poquísima grasa.

Si ya la dieta de una embarazada es muy limitante, imaginaros si encima tienes para comer sólo cinco o seis cosas y para beber sólo agúita fresca. Porque además me han quitado el café, claro. Y la cerveza sin alcohol no es apta para diabéticas gestacionales.

En breve me valorarán si además me tengo que pinchar insulina.

Imaginaros lo que supone salir a comer fuera con estas limitaciones. El plan propuesto por los médicos para mi día normal sería así: Levantarme a las 8, tomar una pastilla, ducharme, vestirme, a las 8:30  otras dos pastillas, pincharme un dedo para medir el azúcar, desayunar, paseo de 45 minutos, volver a casa a las 10:00, otro pinchazo en el dedo, medir azúcar, a las 12  tomar un minúsculo tentempié, a las 15:00  pinchazo de control, comida (verdura hervida y carne o pescado), paseo hasta las 16:15, control de glucosa,  minitentempié a las 18:00, control a las 21:00, cena, paseo hasta las 22:15, pinchazo de control, inyeccion de heparina a las 22:30, una hora de reposo, vaso de leche a las 23:30 y a la cama entonces. Parece que en vez de control de diabetes para embarazada me estén entrenado para los Juegos de Río.

Aún así nos dejaron irnos unos días fuera a la playa, claro que tomando el sol poquito y con factor 50. Ah, y baños con cuidado y cambiándose el bañador nada más salir del agua.

Por supuesto el Toro Loco sólo lo vi de lejos y bailar de madrugada tampoco con semejante plan de horarios, comidas y paseos. Como extras sólo karaoke, ver algún espectáculo y nadar un poquito.

Así Benidorm se queda sin ninguna gracia, pero bueno, por lo menos nos hemos evadido un poco y he podido coger algo de color de persona humana y no de cadáver como tenía antes.

Ahora estamos ya preparando la habitación de la niña. Y sobre todo haciendo economías para poder preparar lo necesario sin salirnos del presupuesto.

Hoy me han hecho una ecografía en 4D y nuestra nena ya pesa 2k. Nos va a salir grande y no me veo yo pariendo vaginal una cachalota de 4k, pero si hay que hacerlo se hará, buena soy yo desde luego.

Estoy contenta porque, aunque la cosa pinte que va a cesárea mi diabetes no ha afectado a la nena, aunque tengo que tener mucho cuidado tal y como me dijo el ginecólogo.

Los médicos claro está, dan consejos pero no cómo compaginarlo con un trabajo en el que me levanto a las 6 de la mañana y no llego a casa hasta las 4 de la tarde.

Porque lo de los paseos de 45 minutos después de las comidas principales estarían muy bien si no tuviera otra cosa que hacer y si estuviéramos en abril en vez de en el mes del calor infernal.

Pasear a las 5 de la tarde en el mes de julio y agosto en Madrid será muy bueno para el azúcar pero la insolación que pillas creo yo que no será muy bueno ni para mí ni para mi bebé.

Bueno, os iré contando más según se acerca la fecha de parto.


Comentarios

Entradas populares de este blog

BETAESPERA

TRAQUEITIS AGUDA

Orange is the new Black