La Amenaza de Andrómeda


La amenaza de Andrómeda fue escrita por Michael Chrichton en 1969 (el año que nací yo) y recuerdo que la películoa homónima la vi sin pestañear en televisión años después cuando apenas levantaba más de un metro de altura.

Creo que esta es la primera novela de thriller científico de este escritor y, aunque muy chiquitita recuerdo que me quedé fascinada con la imagen del virus de otro planeta que residía tranquilamente debajo de un mantel o tejido similar y que se cargaba a todo un pueblo de Arizona excepto dos personas: un niño y un alcohólico.

Desde entonces, no pocos han sido los que han escrito novelas de más o menos éxito basadas en pandemias letales, oscuros políticos corruptos, laboratorios farmacéuticos sin escrúpulos y un sinfín de medicuchos más afines a Mengele que al doctor House. Sin embargo, ésta me parece muy interesante ya que me acabo de enterar por S (y he estado curioseando en Internet) que hace tres años un laboratorio canadiense sufragó una expedición al Polo Norte para desenterrar unos cuerpos fallecidos por la gripe del año 1918, conocida por gripe española y pariente próxima de la famosa gripe de moda este verano.

Por aquel entonces – año 2006 - estaba de moda la gripe aviar, H5N1 y pariente algo más lejana aunque más mortal que la de ahora, la H1N1. Sin embargo, hay algo raro en todo esto pues parece ser que en su día, este laboratorio Canadiense descubrió que la gripe española fue tan mortífera porque atacaba la respuesta de un gen del sistema inmunitario, haciendo que para cuando el cuerpo se daba cuenta de la enfermedad, ésta ya había llegado hasta los pulmones, infectando ampliamente estos tejidos y provocando la muerte por neumonía o septicemia vírica para mayor precisión.

No soy bióloga y animo a quienes me lean a que investiguen un poco más sobre el tema, ya que parece que se ha puesto muy de moda las especulaciones sobre qué ocurrirá, sobre todo ahora que llega pronto el otoño y la amenaza de una tremenda pandemia. Si las cifras dadas por la OMS son significativas, parece que esta gripe se carga a uno de cada cien infectados, lo cual no es moco de pavo, y dado que somos unos ocho mil millones de habitantes en este planeta, acabaría potencialmente con ochenta millones, la población de Alemania más o menos para que nos entendamos.

Quienes piensen que la vacuna llegará antes que el Apocalipsis vírico, son realmente optimistas pues la vacuna está basada en la capacidad el cuerpo para producir anticuerpos frente al virus, y no en la inyección directa de los anticuerpos en la sangre. Si una gripe de este tipo provoca que al sistema inmune se las cuelen por la escuadra literalmente, pongo en duda (ojo es mi opinión de informática y no de médico respetable) que tal vacuna pueda producir los ansiados anticuerpos si el sistema inmune falla en la propagación de la alerta por la aparición del virus.

Realmente si hay gente que se ha infectado de este virus y ha vivido para contarlo, es porque tiene un gen RIG1 de campeonato olímpico y detecta enseguida el virus, antes de que este se reproduzca tanto que asesine a los mensajeros. En cuanto uno tenga el sistema de detección de “intrusos” un tanto averiado, puede tener luego problemas para eliminar el virus del cuerpo. Incluso el amigo Tamiflú no deja de ser un tanto venenoso para el cuerpo por lo que tener que tomarlo no deja de ser el mal menor.

También cabe la posibilidad de que anden circulando dos versiones del virus, uno el malo y letal y otro el atenuado con el que podrían haber estado investigando los científicos estos que cuento.

Me pregunto yo si alguien no robaría el virus ese letal y lo empezaría a cultivar de mala manera extendiéndolo el día D a la hora H en el sitio que le pareció más oportuno, véase cuando Obama estuvo en Méjico, teniendo en cuenta además que uno de los primeros en tener el virus fue uno de sus guardaespaldas y que uno de los mejicanos que se vio con él (el director de un museo creo) falleció a los pocos días.

Un tanto extraño me parece a mí todo este tema. Teniendo en cuenta lo conspiranoica que soy de por sí, creo que igual hay algún bioterrorista detrás de todo esto.

A fin de cuentas, detectar explosivos en un equipaje o un Colt del 44 debajo de una maxi gabardina es un millón de veces más fácil que detectar una ampolla de 50 ml de virus mortal en un inocente frasquito de supuesto tónico facial en un neceser de esos de plastiquitos transparentes.

Luego está la incógnita y que a mí me preocupa un montón si quiero ser mamá de aquí a un año, de por qué las embarazadas mueren como chinches con esta gripe, cuando la gripe normal a lo más que las deja medio baldadas en cama pero poco más. Lo sé porque muchas amigas mías han padecido resfriados y alguna que otra gripe estando en estado de buena esperanza.

Algo raro debe tener este virus y no precisamente lo relativo al sistema inmune, más parece estar ligado a un tipo de proteína que segrega el feto y que hace que el sistema inmune no lo ataque.

Tener dentro un alien que se transforma de un mísero puntito en tres kilos y pico de células es un proceso que tiene que desactivar por fuerza algún control aduanero del cuerpo en las defensas contra tumores. Si el virus segregase una proteína muy similar (los virus de la gripe segregan u tipo de glicoproteína y la alfafetoproteína es una PGP también), el tiempo que tarda hasta el sistema inmune hasta que se da cuenta de que no tiene un mellizo creciendo en la otra zona del útero sino un ataque muy agresivo podría ser tremendo. ¿Y si el secreto del virus este es que simula en el infectado un embarazo o similar y por eso el sistema inmune no lo caza?

Luego está el asunto del cómo atacarlo, ya que el Tamiflú se carga al virus y posiblemente también al feto, como ya ha ocurrido en alguna ocasión.

La verdad es que este tipo de cosas me hacen replantearme lo de ser madre al año que viene. Con la mala suerte que tengo habitualmente, igual me contagio estando de poco y lo pierdo o peor aún: Lo confunden con alguno de mis treinta resfriados anuales y no me dan ni aspirina, con consecuencias letales.

De todos modos, ahora recuerdo que hace dos años ya, cuando lo de la gripe aviar, el único invierno que no pude vacunarme de la gripe estacional, me arreó un virus tan raro que estuve en casa de baja tres días con dificultades graves respiratorias que no respondían a los antibióticos (me tuvieron que poner cortisona o me tenían que entubar ya de lo inflamadísima que tenía la traquea y los bronquios), me dio una fiebre rara pero intensa de esas que los escalofríos son de aúpa, el dolor de cabeza me dejaba baldada y el dolor de garganta era como si me hubieran pasado una lija y tenía unos dolores de cuerpo y de todo tremendos.

Teniendo en cuenta que aquella misteriosa gripe me la contagió Z, llego a la conclusión de que he estado saliendo seis años con un alienígena sin haberme enterado. Igual la trajo él de la constelación de Andrómeda, nunca se sabe. Además, ahora que me ha contado sus extrañas historias y affaires de verano pienso si cabe más aún todavía que Z era un alienígena. Espero que S no se contagie del mismo virus que Z, ja,ja,ja. Bueno, os dejo que voy a tomarme unos pinchitos de chorizo. Total, si el fin del mundo llega en un par de meses, ¿por qué preocuparme tanto de los michelines?

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