CUATRILLIZOS VIRTUALES

Cuatro folículos, dos grandes y dos medianos, ese ha sido el balance de mi última ecografía antes de la inseminación de mañana y pasado.
O sea que como decía un chiste por ahí, tengo cuatro hijos en potencia pero en la realidad sólo un dolor de ovarios y de cabeza que irá en aumento esta tarde, cuando me ponga la banderilla llamada “trigger” o disparador de la ovulación, que contiene 250 unidades de hormona del embarazo. Ahora sí que podré gastar bromas con el Clearblue (el cabrón nunca sale positivo, no tiene piedad, ni siquiera cuando tuve un embarazo bioquímico en enero).
Me decía mi chico que teníamos que haber pedido la ecografía para incorporarla al álbum familiar, fíjate, cuando los cuatrillizos tengan ocho añitos y quieran ver sus fotos de bebé y vean la primera ecografía, con cuatro bolas como canicas y les digamos: “Mirad, mirad, ah´`i en esos cuatro sacos guardaba la semillita mamá”. Claro que la de papá …Habrá que hacer una foto al bote según lo saque para darlo al laboratorio…
Aunque la inseminación artificial parezca eso, artificial, es una fecundación real, en el sentido de que se produce dentro de las trompas de la mujer, y no en una placa Petri (los cristalitos esos de laboratorio, para los que no lo recordéis de las prácticas infames del insti).
Más o menos la mecánica de esta técnica de tecnología intermedia es: Primero yo me pongo banderillas (ver el anterior post sobre el boli dosificador), cuando los folículos están ya grandes, me pongo una inyección más gorda que desencadenará la ovulación en 36 horas aproximadamente.
Al día siguiente de la inyección (O sea unas 12 horas antes de ovular), llega mi chico a la clínica y produce un botecito de esperma (no es difícil imaginar cómo llenará el botecito, no?).
En el laboratorio lo preparan para que esté apto para ser introducido en mi útero, pues tal y como está en el bote, si me lo meten con la canúla directamente podría darme un shock letal ya que el esperma tiene unas sustancias que normalmente están hechas para dilatar un poco el cuello del útero . Pero directamente en el útero podrían producir unas contracciones que ni de parto.
También lo filtran como Juan Valdés su grano de café, para seleccionar los mejores ejemplares.
A mí me ponen en el potro de tortura, me ponen la canúla y todo el preparado para dentro. Unos minutos de reposo y para casita a reposar el resto de la tarde.
Para rematar la faena, en esta clínica repiten la operación al día siguiente para tener más éxito (aún así nos dan un 15% no os vayáis a creer que más).
Como la hormona para ovular que te metes en la inyección da positivo durante algún tiempo , no vale con el pipitest para saber si hay embarazo, así que para confirmar que la inseminación ha tenido efecto , a las dos semanas, tienes que volver para hacerte un análisis de sangre conocido como: “La Beta” porque miden precisamente la hormona real de embarazo, que es beta, a diferencia de la artificial para ovular, que es alfa.
Si la beta está bien, creo que te hacen algún control más de que va aumentando bien y luego te mandan a hacer la primera ecografía. A partir de ahí tendría que ir al ginecólogo que decida para seguir el embarazo.
Si diera negativo, pues decidir si quiero volver a soltar otros casi dos il euros en repetir la operación o me compro un hurón como dice mi hermana pequeña. También puedo decidirme por soltar ocho mil euritos y probar con la invitro propiamente dicha, lo cual conlleva quirófano y más riesgos, claro.
Al menos las banderillas de esta semana no me han convertido en una bruja, aunque sí que estaba un poco más susceptible, pero yo creo que por el dolor de cabeza.
Bueno, algún susto sí que he tenido el martes pasado de madrugada, cuando al no poder respirar por tener la garganta tan inflamada me pensaba que era por los pinchazos hormonales y llamé al día siguiente corriendo. La verdad es que esa noche pensaba que me acabaría teniendo que hacer una traqueotomía con un boli bic pero al final conseguí despegarme las paredes resecas de la garganta y todo quedó en un sustillo.
Lo que sí por ejemplo, es que no sabía que no se podía tomar el sol con las inyecciones estas y otras cosas.
Lo de hacer vida normal se acabó porque si por vida normal entienden los médicos ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, ver la tele y acostarse a las diez de la noche con un vasito de leche, muy normal no veo yo esa vida.
Hace poco vi la peli: “El plan B” de la Jennifer López, que cuenta la historia de una chica que decide inseminarse y ese mismo día por la tarde conoce al hombre de su vida. Películas como estas hacen mucho daño a las pacientes de fertilidad, porque en la peli se ve como la chica esta sale de copas, come cosas rarísimas, folletea como una loca y hace spinning, todo ello no sólo mientras espera a hacerse el test de embarazo sino también después de que ya le sale positivo. Luego se extraña varios meses después de que el bombo no le deje calzarse un traje de fiesta ajustadísimo o de que el culo le haya engordado un poco.
Tal frivolidad y desdén sobre las técnicas de fertilidad( la susodicha se queja de no haberse hecho la pedicura mientras la inseminan) es irritante, más teniendo en cuenta que la Jenny ha pasado por la invitro y debería haber rechazado de plano hacer una película tan frívola sobre estos temas.
Pero no es la primera película donde veo a embarazadas haciendo spinning y sudando en la sauna como cerdas, y la verdad es que deberían darle un toque de atención alguien, porque confunden a las jóvenes que quieren embarazarse. Muchas no saben que no deben hacer deporte de riesgo, beber copas, fumar, tomar ciertos medicamentos, etc.
En fin, luego se quejarán de que baja la natalidad, entre lo caro que es esto, la nula información y el fomento de conductas de riesgo, no sé cómo siguen naciendo niños en este país…

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