Orange is the new Black

Antes de entrar al tema de hoy quiero responder a una persona que me ha enviado comentarios muy negativos recientemente, pero que no me ha dado el pésame por el fallecimiento de mi madre por ejemplo.

Lo primero, es que soy muy feliz por el nacimiento de mi hija, y me enfada que esta persona que ya me ha enviado tres comentarios negativos no sepa que un blog personal es para desahogarse y no es un diario detallado y pormenorizado de mi estado anímico a cada minuto. Igual que no detallé y pormenoricé cuando falleció mi madre en marzo o un amigo muy quierido hace dos años, porque no es mi interés con este blog dar pena o hablar de lo que todo el mundo supone que son las cosas.

Se supone que un embarazo tan deseado y dar a luz a un hijo muy querido te llenan de felicidad, y no quiero que se malinterprete y se piense alguien que no soy feliz ni me siento dichosa por ello. La primera vez que vi a mi hija, que por desgracia al ser cesárea sólo fueron unos segundos, se me llenaron los ojos de lágrimas, igual que el subidón cuando vi la primera ecografía de Bridget junior con su corazoncito latiendo.

Pero claro, estas cosas, incluyendo las ecografía donde bromeaba conque mi nena embrioncita tenía forma de motorista, se las cuento a mis amigos más íntimos. También las angustias por los sangrados y las llamadas a urgencias a las once de la noche no las cuento aquí.

Lo que cuento es lo que no les cuentan a las embarazadas y parturientas y es que, aunque una sea tremendamente feliz, esto no es el cuento de la princesa en el que después de casarse comieron perdices y chimpún. Que después de conseguir el embarazo que me ha costado ocho años de sufrimientos y muchos tratamientos y pensalidades, no se relaja una y ya está todo hecho, que hay que seguir peleando día a día. Pero esto igual que cuando aprobé la oposición. Por supuesto que lo celebré durante un par de meses pero esto no quiere decir que ahora no tenga que trabajar día a día y que el trabajo no se haga pesado algunos días. Y eso no quiere decir que no sea feliz por haber aprobado la oposición.

Hay algunas mujeres que deben ser de la secta de las Buenas Madres que parece que ser madre significa que tienes que sufrir en silencio hasta las almorranas. Y de esto es lo que quiero quejarme a veces en mi blog. Que nadie se piense que las cosas son tan fáciles después del pipitest positivo.

Pero vamos, si es preciso que le dedique un post entero a mis emociones durante el embarazo, parto y postparto o si es preciso para que me creáis que os cuente la emoción que siento cada vez que mi hija me mira con esos ojitos preciosos que tiene os dedico varios posts. Pero suponía que eso todo el mundo lo daba por descontado. Lo que quería contar, como blog de tipo humorístico que pretendo que sea este blog, es contar lo que nadie no te cuenta.

Un compañero mío de trabajo por ejemplo, me define su rol de padre como el de "un esclavo muy esclavo pero feliz" y nos cuenta en el café los avatares diarios: Niño con bronquitis que ha tenido que llevar a urgencias y le ha tenido en vela toda la noche, niña que en una rabieta ha tirado el plato con la papilla y ha puesto perdido todo hasta las paredes, problemas para conseguir una vacuna que ha tenido hasta que ir a Portugal a por ella o las estrecheces del mes de agosto para poder comprar los libros de texto de su hijo mayor...

Y no por eso pienso que mi compañero no quiera a sus hijos o esté harto de ser padre. Creo que con esto dejo claro mi postura y espero no recibir más comentarios de la persona que ya sabe quién es.

Volviendo al título del post, hago eco del hecho de que el señor naranja (Pato Donald llamaremos) ha relevado en el trono mundial al señor negro (Mabus para los seguidores de Nostradamus).

Si nos hacemos eco de las dichosas profecías del monje francés o de algún otro profeta de esos que les gusta hablar en latinajos y con acertijos, no sea que de ser tan claros acaben no acertando ni la quiniela de este fin de semana, resulta que este señor Naranja (esto parece Reservoir Dogs), no debería acceder a su cargo porque antes se acabará el mundo, o al menos comenzará el temido Apocalipsis.

Así que por eso era por lo que la Merckel nos instaba a hacer acopio de agua mineral, latas de fabadas y camping gas.

Y también por eso es por lo que los paranoicos Preparedness de los Estados Unidos han decidido que deben dar uso a los silos y bunkers que han ido construyendo y por eso han votado a un individuo que nos llevará a la tercera guerra mundial ni nadie lo remedia.

Y ahí me entra la mala leche, porque me pilla con una bebita, como en las películas de desastres. Espero que mi hija sobreviva a la hecatombe que se avecina. Amén.

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