Doce años de este blog

Hace ya doce años que empecé este blog. Al principio, era mi forma de desahogarme de mis neuras sentimentales y del trabajo. Por aquel 2006 vivía sola y míster Z. me traía de cabeza por su aversión al compromiso si bien en su defensa debo admitir que me lo pasaba muy bien con él los findes por ahí. A día de hoy sigue siendo uno de mis mejores amigos y hablamos a menudo, sobre todo porque pertenecemos a la misma pandilla de amigos.  Algunos post de entonces son de enredo a lo Bridget Jones. La relación finalmente acabó como el rosario de la aurora y empecé otra con otro amigo de la pandilla (hay mucha endogamia ahí creo yo...). Pero, a pesar de que esta vez el chico nuevo era de mi edad y no un yogurín como el primero, la cosa no fue mucho mejor, intentamos ir a por el bebé pero yo me eché atrás porque si la relación iba mal, mejor no traer niños al mundo en ese clima. Entre medias de Z y S hubo un hecho inesperado y fue el reencuentro fugaz con mi primer novio, A. El post lo titulé Nostalgia por decir algo. Cerré una etapa en mi vida, o eso creo porque a A. lo tengo en mis contactos preferidos de Hangouts y nos consultamos temas profesionales y no tanto varias veces al año. Nos parecemos mucho, mucho, muchísimo. Hace años finalizó el máster y está intentando el doctorado, es duro y con hijos más, me está dando buenos consejos. Aunque tenemos vidas paralelas creo que no hay nada mejor como ver al amor de tu vida quince años después y darte cuenta de que ese sentimiento estaba muy sobrevalorado. En fin, no me llaméis bruja, es que por qué lo llaman amor cuando deberían decir exceso tóxico de hormonas...

En el terreno profesional pasé una época de jornadas maratonianas, muchos viajes, mucho descontrol de horarios, comidas, etc. Recuerdo un post amargo dedicado a la soledad del consultor IT. Me replanteé mi profesión, mi trabajo, luché duro durante cuatro años opositando, conocí a gente muy friki, hice también bueno amigos, de hecho el otro día almorcé con un chaval muy majo que conocí en la academia de preparación. Creo que nos influimos mucho mutuamente, hubo épocas que nos daba la madrugada chateando, había eso que yo llamo "feeling", aunque por la diferencia de edad ¿?y otras cuestiones no era un feeling con hormonas sino más bien en el plano intelectual.Me alegré mucho de que también aprobase el año pasado y de que se echase una novia por fin que no me lo destrozara vivo.

El nexo común de toda mi vida fue el buscarme un buen trabajo que, por supuesto, me permitiese criar a mis hijos. El problema fue que no encontré al padre hasta hace poco. Fue ya cuando me había jurado hacerme vestal a lo Hypathia de Alejandría. Pero héte aquí que O. me dio una nueva ilusión y me lié la manta a la cabeza y hasta me casé, cuando me había jurado siempre no caer en algo así, porque nunca he creído en las etiquetas ni en las posesiones y menos entre personas... Pero bueno, hubo un motivo primordial que fue el tema de la adopción y el de tener que recurrir a técnicas avanzadas de reproducción, tema que también ocupa muchísimos post. Todavía estoy en un chat de chicas de invitro, ahora casi todas somos ya mamás y el tema ha girado de pipitest, pinchazos y manchaditos a mocos, cacas y cómo elegir el colegio adecuado.

Tras aprobar la oposición y nacer mi hija, también por casualidad se cruzó ante mi otro de mis amores de juventud: Las matemáticas, no en vano soy matemática de carrera. Hice un curso avanzado de criptología  con mi hija dándome todavía noches en vela y me propuse hacer algo que había dejado aparcado por la falta de apoyo familiar en su día: El máster y luego ir a por el doctorado. No es que con veinte años quisiese ser investigadora, por aquel entonces iba con el pelo casi rapado y quería ser piloto de combate, pero sí que recuerdo que era brillante en álgebra y que todo el mundo me animaba a quedarme en la universidad como profesora. De hecho la docencia me ha ocupado mucho de mi vida directa o indirectamente. Primero fui profesora de matemáticas financieras en un instituto muy conocido y luego de álgegra, autómatas y asignaturas "hueso" en una academia universitaria. Todo esto lo compaginaba con trabajos "más normales".

Otra faceta de mi blog se remite a hablar de mi vida anterior al blog no bien conocida. En mi primera juventud me dediqué a actividades variopintas para pagarme los estudios y la habitación que alquilé luego, y es la de animar en fiestas, hacer de guía no oficial y otras actividades raras como organizar sesiones de tupper y/o promociones de maquillaje, perfume (tengo una nariz privilegiada) o participar en cáterings, o incluso castings para anuncios de la tele... Me acuerdo todavía el que grabé para una famosa marca de jeans...

Otra faceta mía anterior al blog a la que me he referido tangencialmente - Por no poder hablar abiertamente o simplemente, dejarlo sólo caer- Es las actividades profesionales de riesgo en ámbitos militares o, simplemente, meterme en líos de esos de acabar imputada por lo penal. Afortunadamente, como nunca he hecho nada malo, me he librado de las consecuencias, pero vamos, que amo el riesgo está claro...

¿De qué voy a hablar ahora? Ahora mismo me apetecería hablar de por qué se divorcia tanta gente al llegar a los 50, el ejemplo lo tengo en la familia próxima y, bueno, con mi marido ha salido esa palabra en alguna que otra bronca, que desde que nació la niña no hay semana que no tengamos roces ni meses en que no tengamos una bronca bien gorda. Por mi cabeza ha rondado la idea, para qué negarlo, pero más que porque me enerva más de lo debido, porque veo que no me apoya en mi plan vital, y eso sí que lo veo peligroso. Como me lea mi suegra le da algo, a mi marido no sé, cada día creo que le da más igual, con tal de que lo deje tranquilo jugando al Fortnite que es con quien me está poniendo los cuernos...

Pero exactamente por qué creo que se divorcia la gente a cierta edad es porque se aburren, han evolucionado por separado, los hijos han crecido y no son ya un obstáculo o bien porque se cruza alguien en su vida. Como no creo en las casualidades no creo que se cruce nadie en la vida de nadie sin que la puerta no estuviese abierta previamente, aunque fuese inconscientemente. Ahí tengo la teoría de las hormonas. Los hombres a los cincuenta entran en la pitopausia y sólo encuentran la forma de aumentar su testosterona ligándose a una maciza. La esposa de edad similar suele estar ya cuerpo escombro, así que la líbido lleva ya tiempo bajo cero. En las mujeres es distinto, las mujeres funcionamos de otra manera, no son las hormonas sino la autoestima lo que necesita reafirmarse a las edades en las que pasas por delante de una obra y nadie te mira... Ya dije hace varios post que a los 40 las mujeres nos volvemos invisibles del todo, ya puedes llevar un wonderbra y un body de encaje que ni Dios se da cuenta... Por eso yo ya paso y me compro la ropa interior en el supermercado, total, nadie se va a fijar en lo que llevo y mira, siendo de algodón y cómoda... Es un poco broma, eh? Todavía no he llegado a los rulos y la bata de guata. Pero sí que es cierto que me esmero menos en arreglarme y si lo hago es más por promocionarme profesionalmente que por buscar piropos.

De modo que una mujer de 50 no busca un rollo pasional sino alguien que le diga lo joven y guapa que está. Ahí el peligro que yo veo que es que una mujer de cierta edad es pasto de los vividores, que suelen merodear en ciertos garitos a la caza de la madurita de dinero. Porque a ciertas edades, pobre y mayor no ligas ni un constipado... Y con pasta ligas al típico pseudo gigoló que te suelta la retahila al oído mientras le invitas a copas... Lo he visto tantas veces hacer que me da hasta penita. Para eso prefiero comprarme el turbopower2000, me sale más barato y no me romperá el corazón, y no, no es una aspiradora.

Conozco parejas, verdad de la buena, que se apuntan al swinging para salvar su matrimonio. Ay madre eso es como jugar a la ruleta rusa, y no sé, llamadme antigua, pero magrearte en un sofá de peluche rojo en un sitio sórdido mientras tu pareja hace lo propio en el sofá de al lado no sé, no me parece que vaya a arreglar nada o a subir la líbido conyugal... Lo de los tríos es otro tanto. Hombre, si O me ofrece un trío con Bradley Cooper igual le digo que sí, pero no por él sino por mí, ja,ja,ja.
Os dejo que he hecho un alto en mi estudio, sólo quería por fin escribir algo más que simples resúmenes de mi vida de mami estresada.


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