En capilla

Literalmente en capilla. Me quedan aproximadamente dos meses para la boda. Y todavía mil asuntos para arreglar, que si pruebas del vestido, que si buscar una peluquera para el día de la boda, que si el fotógrafo, que si el viaje de novios (no hemos reservado nada), etc, etc, etc.

Por no tener no tengo todavía ni las invitaciones impresas, eso sí, la tengo ya en formato word con dibujitos y he creado una web para dar más detalles a los invitados. Creo que soy de las primeras novias que crea el concepto de e-invitación de boda. Al menos la primera entre todos mis conocidos, desde luego.

¿Por qué llevo este retraso en los preparativos?

Motivo número 1:

El trabajo, toneladas de tareas, no puedo escaparme para hacer recados. Todo este tema del entorno "bodorrio" requiere tiempo libre, al menos una hora al día y apenas tengo tiempo. Lo compenso con mi natural efectividad y falta de remilgos gazmoños. Así que no voy a perder semanas y semanas buscando el sujetador perfecto que vaya en el mismo tono que el vestido. Paso. Buscaré uno en blanco que no se vean los tirantes y me sujete el tetamen, y punto.

Motivo número 2:

La salud, y mala suerte. Además de seguir expulsando RUNIs  de vez en cuanto (tengo foto para pasarle al gine, por si no me cree), me he lesionado la espalda. El traumatólogo cree que es una hernica discal lumbar. Lo que me faltaba ya para aderezar mis problemas...

No os creáis que la lesión ha sido por hacer de Sansón y levantar la lavadora yo solita, ni por hacer la postura de la carretilla con mi chico, no, nada de eso: Fue por un simple estornudo que me pillo en mala postura, colgando una toalla en el toallero, sólo eso. Maldito estornudo!!

Según el médico, sentir un dolor agudo incapacitante (tuve que llegar al trabajo casi a rastras)  cuando estornudas es síntoma inequívoco de hernia de disco. La  madre que lo parió, espero que se equivoque.

En la clínica que frecuento habitualmente ya me saludan las enfermeras por mi nombre. El lunes fui a hacerme una resonancia lumbar. Ya llevo dos en cosa de un mes. Tengo miedo de desaparecer de golpe como el mago de la máquina de Tesla en "El Truco final". De hecho, el otro día me dio la impresión de que la prueba hacía durado sólo cinco minutos y cuando me vestí y cogí el reloj vi que habían sido más de treinta. ¿Habrá escapado mi cuerpo a otra dimensión?

Lo que sí escapa a otra dimensión es O cuando escucha las charlas teosóficas del curso prematrimonial de la iglesia.

Yo lo estoy viendo con otros ojos, una especie de clase mezcla de teología con costumbrismo neocatecumenal.

Además, la autora de la charla del otro día, una tal Julia,  vende libros y todo, gracias a un grupo editorial católico.

Um, pensaba yo mientras nos contaba su sarta de experiencias matrimoniales aptas para menores de 7 años, que igual era una posibilidad que nunca se me había ocurrido: Escribir libros para parejas que se van a casar dándoles consejos para un matrimonio feliz.

Jo, con sacar de mi blog las alusiones sexuales y los chistes subidos de tono tengo material para cinco libros. Lo salpimento con cuatro oraciones y un referencia a Santa Irene con el marido y el nene y me queda perfecto el libro. Me puedo forrar, o al menos vivir dignamente, perdón, cristianamente, que diría esta señora, que tenemos mucho apego a lo material...

Otro día os cuento mi visión de la palabra apego.

Por cierto, ¿qué pasa este año que no se disfraza ni Dios en carnaval? Vale que no hay dinero, pero, ¿ni para ponerse un cartón por encima y disfrazarse de pobre? Qué poquito de alegría, vaya...

Os dejo, que he quedado para enterrar una lata de sardinas del Carrefour, qué malas son las jodías, todas llenas de escamas por encima, que las espinas te parecen mariconadas comparadas con las cacho escamas asesinas que lleva por todos lados...

Hasta pronto.

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