CORTE DE PELO Y VIDA NUEVA


Sansón era un judío que luchaba contra los filisteos. Su fortaleza se la debía a su larga cabellera y, por eso, los malvados de los filisteos le enviaron a una hermosa filistea para enamorarlo y aprovechando su debilidad, cortarle la cabellera. Entonces, perdió su fuerza y pudo ser sometido. Aunque bueno, la historia acaba con Sansón recuperando su fuerza y derrumbando el templo con todos los filisteos dentro.

Más o menos a mí me ha ocurrido algo así, extraño, tras cortarme el sábado pasado mi larga melena rubia. Me he dejado el pelo unos quince centímetros más corto y de color castaño, un poco más ceniza que mi color normal de pelo, que no sé por qué pero tira a pelirrojo y no me gusta nada.

En fin, que como decía, el cortarme el pelo ha tenido efectos imprevistos.

En primer lugar, junto con los mechones de pelo rubio platino castigados por el sol se me han ido también mis dotes de paciencia para con los hombres. Por otro lado, el cambio de color de pelo ha hecho que yo haya dejado de ser tan benevolente para juzgar las actuaciones de la gente. De modo que eso, la luna llena y que estoy hasta el quinientos por ciento de trabajo ha incidido en que el lunes pasado tuviera bronca gorda por el novio y que, a día de hoy, la situación no se haya solucionado favorablemente, al menos para él.

Un cambio de look generalmente incita a cambiar de vida. Analizando un poco la mía me he dado cuenta de que dispongo de tan escaso tiempo libre, que no pienso perderlo en seguir las veleidades de un funcionario con mucho tiempo libre, ninguna obligación ni responsabilidad y sí muchas ganas de divertirse. Así que se canceló el viaje a Oropessa (que por otra parte iba a haber sido imposible de todas todas porque hoy sábado me ha tocado trabajar por la mañana).

Lo siendo mucho por el resto de acompañantes previstos, gente toda maja, pero la vida es así. No se puede hacer de mamá, amante, choferesa, hostalera y todo a bajo o nulo precio. La vida es un toma y daca y, ciertamente, a mis treintayocho años cumplidos, no está una para permitirse indulgencias con hombres que no saben lo que quieren.

Bien, así que hoy por hoy tengo ya recuperada la libertad de salir por ahí a divertirme, y eso es lo que pienso hacer esta noche, pues he quedado con una amiga de toda la vida y otra amiga más. No es que piense dedicarme a ligar y asaltar por ende todas las cunas de Madrid, simplemente pienso divertirme sin pensar en nadie más. Lo mejor de salir sola con amigas, es que te diviertes, pones verde a los hombres si se tercia y, desde luego, no tienes obligación de “picar el bonobús” al final de la noche cuando llegas a casa reventada. Así que te puedes ir a casa cuando te sientas cansada y dormir de un tirón. Vale, nada de sexo, bueno, pero al menos gano en salud, que ya me va haciendo falta.

Además, por la mañana podré ponerme a recoger la casa tranquilamente sin tener que preocuparme por si mi invitado habitual sabe dónde están las toallas limpias, se ha acordado de qué champú es para pelo normal y cuál tiene proteínas de perla y no debe usarse o de que no debe pasarse el gel exfoliante por partes íntimas. Todo eso me lo ahorro, ah, y la elaboración del desayuno, porque yo no tomo leche, sólo un té rojo con fucus todo en un sobre y no necesito sentarme para desayunar, sino que puedo compaginarlo tranquilamente con poner la lavadora, por ejemplo.

Sí, ya sé que es un poco triste, pero la verdad, a veces hay que tener las cosas claras y no conformarse con unos zapatos bonitos, por mucho que nos parezcan buenos y baratos, porque luego hacen ampollas cuando andas mucho rato, y esto es lo que me parece a mí que me ha pasado, que por no saber estudiar de antemano la composición del calzado al final los zapatos bonitos y a buen precio me han acabo destrozando los pies. Bueno, esto es un símil, para que os hagáis una idea. Así que a partir de ahora, elegiré los zapatos de acuerdo con mis necesidades, sin reparar en gastos, sin precipitarme ni dejarme llevar por un diseño resultón y con la firme idea de que jamás, jamás me volverán a salir ampollas (Escarlata alzando la mano al cielo con un rábano recién arrancado).

Por otra parte, ahora ya me siento algo más liberada. Llevo toda la semana currando como una esclava de la gleba y pienso salir esta noche y emborrarme o lo que sea menester, para olvidarme de las 75 horas curradas en sólo 6 días que ya está bien, y las prisas y sinsabores.

Ay, pero mañana tengo que estudiar alemán, al menos intentaré salvar este examen el próximo jueves, qué cruz de vida...

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