FASE DE ANALISIS


Lunes. Los kilos de más no sólo no desaparecen sino que aumentan por efecto de la ansiedad, el estrés y la depresión postruptura.

Además, por la mañana temprano ya a la carrera para rematar el trabajo de la semana pasada y por el que, además, me tocó trabajar el sábado.

El resto del día, mucho trabajo pero con menos agobio por plazo de entrega, al menos.

El sábado noche me lo pasé bien, aunque regresé cansadísima y con el estómago y la cabeza un poco tocados por el infame garrafón. Yo que ya no recordaba lo malo que era beber en ciertos garitos ...

Estuve en varios pubs que no conocía y luego acabamos la noche en una discoteca que sí que conocía de hace tiempo pero que no recordaba tan a reventar. Pero si parecía un vagón de la línea 6 por la mañana temprano... Sólo que con música y con cubata, claro.

La próxima vez que salga de noche a garitos a reventar me voy a poner ropa vaquera resistente a enganchones, salpicaduras de cubata, y sobre todo, resistente al intenso sudor de estar como sardina en lata. Además, tengo que buscar un bolso resistente y minimal para poder bailar sin arrear bolsazos al personal. Eso donde se pueda bailar, claro.

Lo mejor de la noche las risas que nos echamos ahuyentando pelmazos. Una chica del grupo, muy salada ella, hizo un comentario que nos partió de la risa:

- Uy, pero vámonos, vámonos corriendo, qué plastas, por Dios...Yo, es que los tíos, o están buenos y aunque sean sosos, al menos te das una alegría a la vista y quién sabe si luego al cuerpo o, por lo menos, por la virgen, que tengan algo de salero para ligar y te lo pases bien con ellos. Pero estos, estos son unos borrachos y unos pelmazos y una no tiene quince años para ser todavía educada con estos zopencos. Así que espantada sin dirigirles ni la palabra...

Bueno, no todos los que nos entraron eran como estos afortunadamente. Estuvimos charlando con un grupito de chicos. Yo, la verdad, aunque eran simpáticos, no estaba por la labor de liarme la manta a la cabeza tan pronto y enrollarme con ninguno. Incluso a una que me tenía cercada se lo dije tal cual, que no es que me pareciese horroroso o pesado, ni que le oliese el aliento a ajo, pero que no me apetecía nada enrollarme con él porque acababa de cortar con el novio y todavía no estaba para ligar, que sólo había salido con mis amigas a tomar unas copas.

Mis amigas, sin embargo, no se lo montaron mal, y una salió por la puerta grande con el chaval. Luego me enteré que “cortó dos orejas y el rabo”. Vamos, que la noche le fue muy provechosa. Si es que le faltaba cerca un talismán como yo para atraer a los yogurines buenorros... Que no sé qué me ven, porque tengo las lorcitas muy abultadas para mi gusto, y la nariz un tanto picasiana, pero bueno, se ve que el trasero me lo ven firme, a pesar de salir vestida bastante discreta, con una falda larga y una blusa idem de idem...

Ayer por la mañana no recordaba yo la sensación post jolgorio de mis treinta añitos en flor. Jolín, desde la fiestuca del gimnasio del mes de junio que no había desparramado tanto, e incluso el sábado llegué más tarde a casa e ingerí más tequila...

Bueno, ahora me tengo que reorganizar. Primeras prioridades, trabajo, exámenes, terminar de montar la casa (ahora puedo aprovechar para comprar los muebles que me faltan), y sobre todo, ponerme cañón y obligarme a salir de vez en cuando de marchuca, aunque lo único que me apetezca sea quedarme en casa en camisetita y pantaloncitos cortos a verme diez capítulos de Nip Truck y otros quince de Queer as Folk. Nada de convertirme en una seta. Volveré a leerme el Diario de Bridget Jones, pero dado que no tengo una tía millonaria que organice “El buffet anual del Pavo al Curry”, me va a ser difícil encontrar a un Mark Darcy abogado, guapo y forrado, sensible y esquisito que se pirre por las rubitas de culo gordo y algo patosas con pésimo gusto para vestir y peor para buscar novio.

No sé, algunas amigas me dicen que “salga por ahí” a divertirme y ya encontrará a un tío majo. Yo, la verdad, si por tío majo se refieren a un yogurín de 20 años con la carrera todavía por terminar y adicción al cola-cao, o peor, un alcohólico de 35 putero y con esposa y niños, yo creo que voy a pasar sinceramente. No es que opine que chicos de mi edad, solteros, sanos y con buen puesto de trabajo no se puedan encontrar en un garito a las tres de la mañana, seguramente sí, pero no llevan un distinto que me sirva para reconocerlos a primera vista. Igual me debería apuntar a un curso de videncia con Rappel, no sé, pero me da que así no voy a acertar mucho haga lo que haga.

Otras amigas me dicen que frecuente los sitios a donde iría mi hombre ideal. Bueno, ¿y a dónde va un treintañero sano, divertido, trabajador y guapo? Hombre, puedo decir a dónde no iría normalmente: a) A un estanco a comprar puros habanos b) A una tasca mugrosa de chatos a 20 cts. y pipas por todo el suelo c) A una manifestación para que legalicen HB d) A un concierto de “La polla records” o “Compresas adhesivas” e) Al Strong, que es un garito de Chueca donde van gays tipo oso f) A hacer ejercicios espirituales al Monasterio de Santo Domingo de Silos.

Ahora, a dónde sí iría es muy variado:

a) Podría ir a ver el ballet de Nacho Duato. Eso denotaría un gusto exquisito y modales finos, incluso una cuenta corriente saneada. Claro que habría que vigilar que el sujeto no fuera a continuación en dirección a Chueca o en lugar de un ligue, sólo habríamos conseguido un amigo estilista. Pero mira, un ojo clínico de un hombre para juzgar mi vestuario, mis pelos o a mis futuros novios, no me vendría mal. Así que iré sacando las entradas para el ballet...

b) A un taller de reparación de coches. Sí, a todos se les estropea de vez en cuando el coche. Pero no vale con que vaya al taller de la esquina, del “Manolo y Benito”. Tendría que ir al taller oficial de reparación de la casa Ferrari o Alfa Romeo. ¿Tendrán cafetería en esos sitios? Lo digo porque con el cascajo de coche que tengo no tendría ninguna justificación para acercarme a un sitio así. Hombre, podría decir que se olvidó comprar el cenicero de diseño a juego pero no sé si colaría....

c) A un garito de diseño, tipo Gabanna 1800. Ya, pero el problema es que mi sueldo no da para este tipo de locales. Así que tendré que ir a la caza del hombre en otro habitat.

d) En una tintorería. Puede, sí, si su asistenta está de vacaciones, a algún sitio tendrán que llevar la ropa a lavar, porque no creo que se la laven ellos solitos. Y, aún teniendo asistenta, es posible que no confíen su traje de Emidio Tucci a una mucama que, procediendo de Ecuador, es imposible que haya estudiado ingeniería textil. Claro que lo más probable es que no pilles al hombre allí, sino a su mayordomo. De todos modos, no es mal plan ligarse primero a un mayordomo de hombre rico y luego entrar en la vida de éste practicando un ataque hacker con escalada de privilegios...Supongo que esta fue la estrategia de alguna famosilla de medio pelo, seguro.

No sé, desde luego en los sitios que frecuento yo habitualmente, ¿qué podré encontrarme? A saber:

a) El transporte público. Nada de nada. Está lleno de gente estresada, cansada, de clase media cuando más, de calorros, obreros, estudiantes....Pocos ejecutivos relajados y con ganas de conversación puedes encontrar a las 7:00 en Atocha.
b) Aviones. En los años 70 quizás era un medio glamoroso digno de la salida de Enmanuelle y lleno de ejecutivos con pasta y ganas de charlar pero ahora te encuentras toda fauna de gañanes, estudiantes, hipíes, pocholos de vida inquieta...Y claro, mi empresa no me paga business, que es lo más adecuado... No sé, me dedicaré a merodear por las tiendas caras Duty Free en vez de degustar un pincho de tortilla en el ratín antes del embarque, y por si acaso, en vez de viajar desastradilla procuraré hacerlo bien maqueá.
c) Burgers y McDonalds. Definitivamente va a ser que no. Pero el sueldo no me da para cenar en sitios de diseño. Ni a mí ni a mis amigas. Qué se le va a hacer.
d) Bibliotecas Públicas. Otra que va a ser que no. Si fuera la Biblioteca Nacional, igual algo más cerca de historiadores e investigadores sí que estaría, pero nada de nada.
e) El gimnasio de mi junta municipal. Tampoco. Son todo chicas. Además, cuando salimos a tomar la cervecita, que tampoco es que sea todos los días, tampoco es que vayamos a sitios de diseño, la verdad. Lo más cerca de un tío con caché que me ha prodigado mi visita a este gimnasio ha sido cuando nos visitó el famoso stripper Christian en la fiesta de fin de curso. Y bueno, no es que yo sea muy celosa, pero aunque me lo hubiera querido y podido ligar, no me apetece salir con un tío al que desean todas las mujeres que yo conozco y su oficio es despelotarse delante de ellas y quien sabe si hasta dejarse magrear según el caché del evento...
f) El Carrefour, el Día, el Lidl, el Mercadona...No y no y requete no. Ahí no hay tíos con caché. Ni tías, yo voy porque no tengo un duro y necesito tirar del 3x2, el 2x1, los puntos de descuento y las marcas blancas para poder luego costearme los muebles que pienso comprar. Pero pensar que un tío como el Richard Gere de Pretty Woman va a aparecer delante de mis narices arrastrando un carrito un sábado tarde por el Carrefour de Aluche....Igual debería irme informando de los supermercados de diseño de la Moraleja, pero me da que estos tíos con pasta encargan la compra a sus críados o por internet, así que idem de idem del tema de la tintorería.
Claro que igual algunos sitios exóticos a los que voy o he ido en mi vida, sí que son adecuados para conocer hombres:

a) Una academia de inglés con caché. La verdad es que estudiando idiomas conocí a mi actual ex novio y a unos cuantos amigos y ligues. Y aunque cuesta una pastita, igual me sale rentable. Al menos si no ligo, mejoro mis conocimientos del idioma de Shakespeare. Nota: No vale con el alemán, ya lo he comprobado. Por no se sabe qué motivo, los tíos que se apuntan a clase de alemán es porque realmente lo necesitan en su trabajo, son ingenieros de Siemens y no hay nada que hacer porque tienen cuarenta años y tres niños.

b) Un juicio. Sí, según mi hermana pequeña, el abogado de mi compañía de seguros estaba como un queso. Claro que no voy a irme metiendo en follones para conocer gente.

c) Un curso de empresa. Hombre, el yogurín fashion que impartió el curso de Storeflow (un software insulso para gestionar terminales de venta), estaba como un queso. Lo de menos era la materia, yo creo que todas las chicas del Corte Inglés suspiramos largo por él.

d) Una reunión de un subcomité friki- informático de la OTAN en el culo del mundo. No hay nada como encontrarse en un páis exótico sin tener ni pajolera idea del idioma y con una condiciones meteorológicas extremas, unido a que ser la única mujer del grupo para que la mayoría babeen por ti. Mano de santo. El único problema es si te encantan poco los militares o seudo militares con afición por el vodka con cerveza. Eso y aguantar charlas interminables sobre software que sabes que jamás te servirá para una empresa privada.

e) Una fiesta internacional en el chalet de un friki holandés obsesionado por el Reiki y las enseñanzas New Age. Sí, aunque pueda oler a secta peligrosa a tres kilómetros, os aseguro que el 99% de los tíos que venían a la fiesta no estaban para nada interesados en conocer el Personal Potencial Espiritual ni la charla que dio el sujeto en cuestión sobre el poder de curación del Reiki sobre los chakras enfermos. Estaban todos con el ojo en las tías buenorras estilo walkiria que pululábamos por allí y en asegurarse de que este buen anfitrión tenía buen surtido de alcohol y canapés. El craso error de este neerlandés vidente fue la de empezar a cobrar entrada a sus fiestas privadas. Al cabo de tres meses se tuvo que volver a su páis compuesto y sin adeptos. Y una pena, porque conocía una de tíos buenos en ellas ...

f) Las charlas teatrales de mi amigo Rubén el francés. Parece otra frikada como la de las fiestas del holandés pero aquí no te dan el coñazo con enseñanzas espirituales, a lo más que llega el chaval este es a intentar colarte su libro que no es caro y además, es interesante, aunque sólo sirva como manual (para tíos, qué pena) de cómo pillar cacho salvajemente en Madrid, Eso sí, con entrevistas a pervertidos de nivel como un tal Martínez, descendiente del famoso Alonso Martínez, profesor universitario pero casado con una joven alemana y adicto al intercambio de parejas. Sólo conocer a esta fauna merece la pena, y las charlas son divertidas, de verdad de la buena, aunque os puedo jurar que jamás me he enrollado ni creo que me enrollaría con ninguno de los organizadores, por alguno de estos motivos: a) Están de paso en España b) No están buenos o c) Les gustan todas las tías. Sin embargo, de vez en cuando viene algún espécimen interesante y moralmente apto para una relación estable como espectador de estas charlas. Ummm, ¿dónde he echado el teléfono de Rubén?

Por cierto, aunque nada tiene que ver con el tema de hoy, os dejo con una foto de los delfines de la visita del Oceanográfic que mi ex me ha pasado. Más majo él...Si no fuera porque le faltan diez años para “dejar el ColaCao” todavía seguiría con él. Qué pena, desde luego. ¿No hay un spray para hacer crecer de golpe a un Peter Pan?

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