Pituitaria y ovarios en reposo, mente y cuerpo a tope de nuevo

Aunque soy un tanto hipocondríaca y salgo disparada al médico en cuanto algo no me cuadra y pienso en lo peor (mi querido O dice que tengo una habilidad tremenda para imaginar el peor escenario posible y recrearlo), también debo decir con orgullo que mi capacidad para reponerme de todos los males y padecimientos físicos y psicológicos es admirable. (De hecho, el propio O no sabe cómo hago para liderar con todos estos males, sobre todo con la presión laboral y académica). Hace pocos días os contaba lo de mi visita a urgencias y el susto horrible. También os conté que me rompí un poquito el pie en la playa. Pues el miércoles pasado ya había vuelto al gimnasio y el viernes con cuidado por mi pie eso sí, pero ya estaba metida en una clase de “zumba”. El “zumba” es el aerobic de toda la vida reconvertido. Esto es como las gilipuerteces de las revistas de moda que usan vocablos nuevos para las cosas de siempre. Por ejemplo: “Outfit”. Si no fuera porque estudié inglés bastantes años pensaría que la palabreja significa algo interesante, pero no, es un sinónimo de “look”, o sea hablando en el lenguaje coloquial: Las pintas que uno trae vestido de una determinada manera. Pero claro, queda más “cool” (chachi y moderno) decir: “Me gusta tu outfit de hoy con ese bolero de print animal” que decir: “Te queda bien esa chaqueta torerilla de estampado de cebra”. Pues con el gimnasio ocurre lo mismo. Ejemplo número 1: Spinning. Yo por spin recuerdo de pequeña lo que hacía un electrón, y que valía + ó – ½ según cómo diese la vuelta, si en un sentido o en otro. Cuando oía la primera vez en un gimnasio este palabro me imaginaba dando vueltas en una centrifugadora como una astronauta en el centro de entrenamiento de Houston. Pero no, mi gozo en un pozo: Es una clase que consiste en sentarse en una bicicleta estática y darle más o menos brío según se le ocurra al monitor. Eso ya lo hacía yo solita hace veinte años. Vaya novedad… Más palabros raros: GAP. Tú ves eso en un cuadrante de clases y por la traducción del inglés entiendes que no hay clase (gap== vacío, hueco). Pues no, nada de eso: Glúteo-Abdomen-Piernas. Ahí queda eso nada menos. O sea, la gimnasia de toda la vida que hacía yo en el polideportivo, pero se llamaba algo menos glamouroso: “Gimnasia de Mantenimiento”. Acepto el vocablo Fitness, aunque cada día me recuerda más a cereales integrales y leche desnatada que a hacer deporte, tanto se ha saturado el uso de esta palabra. Después de estos vocablos, han surgido nuevos rizando el rizo: “total training”, “Fitball”, “Fitboxe”, “cardiobox”, “Stepdance”, “aquagym”. Creo que probaré todas estas actividades para saber de qué van, aunque por las explicaciones, creo que ya he probado todas en el gimnasio municipal, con la locuela de mi profesora, que yo creo que debe ir en agosto como alumna a estos gimnasios modernos para coger inspiración el resto del año para las clases. Pero la clase que me ha gustado más es la de “zumba” sin duda. La elegí la primera por aquello de que yo que estoy “zumbada” debería probar la clase de zumba. (Esto es broma). En serio: La elegí porque una noche de insomnio harta de hacer zapping me topé con la teletienda y estaban anunciando vídeos de este baile. Me parecía como la batuka, otro invento de hace tres años. Pero no: Aquí se supone que se sudaba más. Como me considero una gran bailarina frustrada, me apunté a la primera clase. Eso fue antes de romperme el pie. Luego entre el dedo amoratado y vendado y los sangrados dejé de ir, pero el otro día volví a retomar la clase, sobre todo porque me reconocieron al pasar por delante camino de los vestuarios. Y es que en la primera clase no pasé muy desapercibida… (Esto es materia de otro post). El caso es que ya no sé si los sofocos son por el procrin o por las palizas en el gimnasio que me doy algunas tardes. Pero lo cierto es que no me importa, porque el bajón anímico que seguro que es por las hormonas (y por la depre postvacacional) se me quita en un plis dándole al zumba, al cardio o entrenando con mi personal trainner (ya tengo algo más en común con Madonna). Me midieron, pesaron y calcularon toda la masa grasa y muscular en la primera sesión de training. Luego me analizaron mi estado cardiotónico (les comenté mis achaques cardíacos) y con todo esto empecé el programa de entrenamientos. Lástima que a la segunda sesión se haya ido de vacas mi entrenador y tenga que esperara al día 20 para retomar las sesiones. Del tema invitro lo que me preocupa esta semana es conseguir unas jeringuillas igual que las que estoy usando con la caja de la medicación y que se me están acabando (se supone que la gente no se tira más de dos semanas pinchándose este veneno). Parece que es más difícil encontrar las jeringuillas idóneas que un pantalón bonito de la talla 42. Hasta que empecé en esto de la invitro para mí las jeringuillas sólo eran de tres tipos: Pequeñas, grandes y muy grandes (como en los tebeos). El primer año vi que había plumas graduadas con agujas enroscadas (para el puregón) que también usan los que se pinchan insulina. Después empecé a usar las jeringuillas del gonal y menopur que van en unidades de 50 en 50 más o menos y son también finitas pero que para mezclar varios botes hay que hacerlo con otras jeringuillas más grandes, que son las de pinchazos intramusculares (y duelen un huevo cuando te atraviesas la yema de un dedo con ellas). Ahora este año me toca empezar con el procrin y las jeringuillas son de 1ml, pero yo pensaba que valía cualquier jeringuilla y no es así. Resulta que compro en la farmacia unas jeringuillas y ayer me disponía a estrenarlas por si acaso, antes de que se me acaben las buenas, y resulta que son una mierda de jeringuilla la mitad de cortas de aguja. Claro, la capacidad es la misma, pero a ver cómo atravieso el vial de medicación sin partirlas con semejante mierda de punta tan fina como un pelito. Total, que he tenido que buscar información en internet y resulta, agarraos, que las jeringuillas tienen modelos no sólo por capacidad sino por longitud y grosor de la punta. Como una gilpichis me puse esta noche a medir con una regla una jeringuilla usada. Mañana os contaré si he tenido éxito en mi búsqueda de la jeringuilla perfecta. No sé cómo O encontró a la primera un anillo de compromiso que me quedara bien, y yo no he sido capaz de encontrar la jeringuilla perfecta. Del tema boda tengo que escribir otro post. Sólo hemos elegido la fecha de la boda y ya todo el mundo alrededor no hace más que darnos consejos y decirnos lo que tenemos que hacer. ¿Es que hay una ISO 20.000 de celebración de bodas? Porque nosotros pensábamos comprar o alquilar la indumentaria, ir hasta la iglesia (en coche propio o lo que surgiera), casarnos y luego ir a cenar a algún mesón coqueto por la zona. Pero ese pensamiento inocente y feliz lo han agriado amigos y parientes con frases de: ¿Pero cómo que no tenéis ya el salón de bodas, con lo difícil que es reservar? ¿Y por qué os casáis en abril si siempre llueve y se te mojará el vestido? ¿Por qué esa iglesia y no otra (x) que conozco yo que es muy bonita y las fotos en el parque son mejores? ¿Y ya tenéis la lista? ¿Y el vestido? ¿Y el peinado? ¿Y te has hecho pruebas? ¿El viaje de novios a dónde? Tengo tal mareo que lo único que he podido gestionar hasta ahora es en qué notario hacer la separación de bienes previa. Lo demás me parecía que sobre la marcha iría bien, total yo he celebrado así miles de fiestas en mi casa y han sido un éxito… ¿Existe algún “personal wedder” que se encargue de todas las gestiones por mí? Es que trabajando mil horas y con una invitro encima sólo se me ocurre salir del curro para ir al gim a seguir perdiendo peso (por orden del médico), pasear para que se me quiten los sofocos, comprar litros de té frío en el super o mirar en el foro gallináceo (invitro) a ver quiénes serán mis “damas de honor” de este tratamiento. Por cierto, el otro día leí que mi tratamiento para la diabetes con metformina hacía que te salieran más neuronas. Da miedo: ¿Serán hormonas mutantes? ¿Me convertiré en una mujer biónica? ¿En el personaje de Mila Jovovich en “Resident Evil”? Igual dentro de unos meses soy capaz de planificar una boda en cuatro días y tener tiempo libre para terminar de escribir mi tesis doctoral olvidada (no he podido hacer el doctorado pero una vez empecé a escribir la tesis, inocente de mí).

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