EL ALIEN

Os preguntaréis de nuevo dónde me he metido la última semana, tras mi atracón de chocolate negro 85% y mi estado tormentoso...

Hasta ahora no me había atrevido a escribir nada porque los nervios, los dolores y el malestar físico y psíquico me lo estaban impediendo.

Empecemos por el principio. Como algunos sabréis, en enero dejé de tomar la dichosa pildorita después de dieciséis años dopada como andaba con esas sustancias hormonales que me tenían todo el cuerpo y la mente funcionando mejor que un reloj suizo. De hecho, no es exageración si os dijera que podría predecir con menos de una hora de margen la bajada de la “prima de Rusia”. Eso sí, los síntomas premenstruales, igualmente puntuales comprendían vómitos horribles y un dolor de cabeza que el muy cabrón se extendía antes, durante y después de la regla y en ocasiones llegaba a tal extremo que si llegaba a poder pensar en algo, es en la inminencia de mi infarto cerebral. Afortunadamente ese desastre nunca ocurrió pero vamos, el verano pasado creí sinceramente que me moría tras dos desvanecimientos provocados por un dolor que no se iba ni con dos gramos de ibuprofeno...

Total, que me armé de valor y dejé las malditas píldoras. Además, con mi edad, ya una no se queda embarazada así como así (bueno, ni asá como asá). Con una cajita de plastiquitos que vienen a costar más o menos lo que la caja de pastillitas más o menos saldría bienparada. Lo único el riesgo de cáncer de ovario, pero chicos, la verdad es que lo primero era un riesgo pero la apoplejía era casi una certeza después de tanto dolor de cabeza... Incluso, bueno, como ya sabéis, me rondaba la cabeza lo de quedarme embarazada antes de los 40 aunque después de lo de esta semana...No sé, estoy muy desanimada.

Todo empezó con una visita al gine tras cuatro meses tras la píldora. Como seguía menstruando puntual aunque con menos flujo y todos los análisis estaban bien incluso el del tiroides me dio su bendición no sin antes recordarme que si quería ser madre tenía que ser YA,YA mismo...

En fin. Cómo si fuera fácil hacer entrar en razones a Z o tomar la decisión irrevocable de tirar por la calle de en medio yo solita...

En estas estábamos este mes, pelea morrocutuda con Z, operación de mi padre etc cuando empecé a encontrarme un poquito pachucha. Primero era lo de orinar a todas horas como un perro viejito. Y no orinaba poco la verdad. Yo ya me temía una infección del riñón, una piedra, vamos lo habitual. Vaya. Y bueno, algo de eso sí que había claro, sedimento, etc pero vamos, del tema de mi riñón y sus historias ya os hablaré otro día, eso es algo que más o menos tengo localizado y controlado y ya sé cuando me duele como si me hubieran coceado lo que tengo que hacer...

No, me refiero al pánico cuando llegó el sábado y...Nada. La Prima de Rusia no hacía acto de presencia. Vaya, pensé que tenía una infección de orina o que la playa me había sentado mal al riñón y la cistitis se me había pasado al otro lado...Qué sé yo. Todo menos pensar que la velada romántica con Z en San Juan hubiese presentado un fallo de método con consecuencias...

Domingo y nada. Mosqueo. Repaso con Z de nuevo qué pasó el día de autos. Empiezo a sospechar que algo no “fue como debería haber ido” aunque en su momento no reparamos lo suficiente (me cuesta dar detalles, lo siento pero esto es muy íntimo). Total, yo me empiezo a sugestionar porque recuerdo que tuve un sueño por aquellas fechas en que un alien o una voz me decía .... ¿O lo había soñado? No sé, igual era una broma del señor ese de la barba blanca que había decidido que una cosa que tenía una probabilidad menor del 0’5% por ponerle algo se convirtiese en un 100%.

Al final ya el mosqueo me puede y junto con Z compramos un cacharro de esos que son como el Oráculo de Delfos pero tienes que orinarte encima para que funcionen...

Negativo. Alivio de Z, yo me lo imaginaba pero quería que mi vocecita interior se callase un poquito.

Pero pasa el lunes y nada. Pasa el martes y nada, salvo que voy a hacerme un chequeo rutinario y me dice un médico que no me fíe de los negativos esos de test caseros, porque hasta casi una semana pueden dar positivo...Mosqueo. Encima, me duele todo el cuerpo y tengo síntomas extraños. Por la tarde me empiezan da dolor los ovarios, el útero, el estómago...Bueno, ya está aquí la regla, pienso. Nada. Pasan las horas y cada vez me duele más todo. Llamo a una amiga que tuvo una niña hace dos años y que somos de edades parecidas. Como sus síntomas post píldora eran similares a los míos le pregunté por sus primeros síntomas de embarazo y ...Eran muy parecidos a los míos. Um, empecé a inquietarme. Quizás no tenía que haberla llamado. Decido irme al médico y me confirma lo de mi amiga. Me estaba angustiando así que me piden un test de embarazo para el jueves y me aconseja que me cuide, no haga más deporte, no me quede sola en casa por si algo va mal en estos días, etc hasta que me vea el lunes la ginecóloga...Ay Dios!!! Pensé, vaya toalla!!!!

En aquellos momentos yo ya no sabía qué pensar. Al menos Z tenía la posibilidad de huir e irse a Tegucigalpa pero yo fuera a donde fuera tenía que llevarme al “Alien” dentro. Y digo “Alien” porque lo que fuera no hacía más que arañarme por dentro como el niño de la “Semilla del Diablo”. Me voy a casa y me tumbo en el sofá hecha un ovillo. El dolor aumenta. Me iba a por un buen ibuprofeno pero pienso: ¿Y si es un embarazo y me cargo al niño? ¿Y si es una piedra y no sale? ¿Y si es que me estoy muriendo por un tumor canceroso no diagnosticado? Debería haber ido a urgencias pero pensé que tumbada se me pasaría y así fue. A la hora o así se me había calmado “el bicho”.

A la mañana siguiente ni rastro de la “warry”. ¿Sería posible un retraso de cinco días y no salir positivo en ningún test? Me voy al médico a hacerme el dichoso test. Por el camino ya me está doliendo de nuevo el asunto. Hay un momento en que casi me caigo redonda, no sé si el mareo es porque estoy en estado de buena esperanza o por el dolor asqueroso de ovarios.... Total, hablo con el enfermero y me dice que si me duele más vaya a urgencias y que por lo menos no me quede sola en casa por si me da una hemorragia o algo así...

Paso el día más o menos bien y vuelvo a casa por la noche. Ahí estaba Z con una cara como si le doliese más que a mí. Me imagino que por un lado por verme pasándolas tan mal, por otro porque la madre de todas sus angustias se cierne sobre él....Es como...”¿No querías caldo? Pues toma tres tazas.” Sólo que a mí también se me está indigestando este caldo porque el dolor comienza de nuevo a pesar de que me he tomado dos paracetamoles. ¿Será ya la regla? ¿Ya? Nada. Pero el dolor me obliga a dejar de hacer la cena y tumbarme un rato hasta que el maldito alien dejar de rascarme por dentro.

Así hasta el jueves, que me levanto con dolor, yo ya no puedo más. Voy a ir al médico sí o sí y me da igual que el test diga negativo o que esto es psicológico, yo ya no puedo más. Estoy tan hinchada que en vez de un niño parece que vaya a parir un bebé elefante. Si esto es un síndrome premenstrual considero seriamente esterilizarme para el próximo mes...

Llego al trabajo agotada. Estoy que muerdo, dopada. Voy al baño y veo tres gotas marrones en el salvaslip. Vuelvo a sentarme y ahora me duelen los riñones a lo bestia pero las uñas del alien han dejado de rascarme. Voy al médico por la tarde y me ve tan hinchada que me dice que si me empieza a doler esta tarde o los próximos día vaya directamente al hospital. El test sale negativo pero igual me dice que si estoy sangrando ahora es porque tengo un aborto o un huevo anembrionado. Y me explica lo que es el tema...

A medida que han pasado las horas empiezo a reflexionar qué me puede haber pasado y empiezo a buscar información en internet al respecto....Y hasta el lunes que la gine nueva a la que voy a ir me haga una buena eco con sonograma me quedan varias posibilidades:

a) Un microaborto b) Un quiste ovárico roto c) Una tomadura de pelo del señor de las barbas blancas para que Z y yo escarmentemos y empecemos a reflexionar seriamente sobre lo que implica tener hijos...

Por mi parte, aunque ya no me duele nada físico, tengo un dolor en el alma que ni os cuento...

Os dejo que tengo que irme a cantar al coro esta tarde. El lunes os diré cómo va el culebrón.

Lo que si os diré son las conclusiones a las que he llegado estos días hablando con gente y mirando documentación al respecto:

1.- Ni Dios sabe cómo va esto de las hormonas femeninas, ni los ciclos, ni nada de nada. Además, aunque estés bien un mes, nadie te libra de tener problemas al siguiente porque los problemas se pueden presentar así de golpe.

2.- Las mujeres no vamos a urgencias porque el machismo imperante nos hace quedar por tontas cuando vamos por dolores presuntamente menstruales. ¿Es que un dolor por ser en fechas alrededor de una menstruación deja de ser importante? ¿Es que una mujer tiene que aguantar dolores de parto todos los meses y esto es normal? Si los hombres tuvieran estos dolores todos los meses la ginecología estaría ahora a años luz de donde está.

3.- Los vendedores de test de embarazo saben de sobra que un negativo no es siempre negativo y aún así no lo dicen claro para que tenga que hacer tres test hasta descartar por completo un embarazo, lo cual me parece una estafa.

4.- Hablar de temas menstruales parece un tabú en esta sociedad, por eso he decidido dedicarle otro capítulo a este problema.

5.- Muchas mujeres abortan sin saberlo y lo engloban todo en el capítulo de “retrasos inexplicables”. Las que buscamos explicación a lo mejor nos llevamos un bofetón psicológico cuando te responden como a mí “Es que casi con 39 años los óvulos están tan viejos que la mitad de fecundaciones acaba en aborto antes de que te des ni cuenta...”

Ah, y de paso, que me tengo que vigilar más el riñón y beber más agua...Y no olvidarme de tomarme las vitaminas todos los días por si algún día me quedo embarazada...Aunque creo que sería más fácil que consiguiese llegar a Marte.

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