FUSAS, SEMIFUSAS Y COTILLEOS


El domingo pasado empecé mi primer día con el coro de antiguos alumnos del Ramiro de Maeztu. Para los que no lo conozcáis, me estoy refiriendo a un conocido y prestigioso instituto público de Madrid, al que pertenecía un amigo mío que ha sido el que me ha presentado a este coro. La gracia de todo incluye que yo, que estudié en el Instituto Galileo de Alcorcón, voy al Coro del Ramiro que ensaya en el Centro Cultural Galileo...¿Una señal de arriba?

Hace ya más de quince años que no me enfrentaba a una partitura, un piano y un director de orquesta marcándote el tempo. Así que este nuevo hobby mío me ha devuelto a mis años mozos cuando allí estábamos todos grandes y chicos entonando el “Adeste fideles” en medio de un gentío que nos escuchaba para ver si alguno desafinaba o si las chicas llevábamos demasiado escote...

También recuerdo los nervios que pasaba cada vez que iba al Conservatorio de Opera a hacer el examen de Solfeo anual que yo, debido a mis problemas de compatibilidad de estudios, tomaba por libre cual kamikaze de la música...

De un plumazo se me ha venido a la memoria mi profesor de Solfeo, Eloy, siempre tan animoso y el bueno de Corazón del Olmo, que me enseñó a pasar los dedos con agilidad por el piano enorme que tenía en una sala decorada estilo años cincuenta. Ay, imagino yo que será más que reviejito o paso ya al cielo de los músicos, a la vera de Sta. Cecilia....

Este coro, a diferencia de los coros de las parroquias, riega la garganta castigada con cañitas rápidas en vez de con refresquitos y patatas fritas. Ahí yo creo que he salido ganando pues recuerdo todavía algún sábado en la parroquia San Pedro Bautista de Alcorcón con mis amigos cantarines de entonces matando la tarde con cortezas y naranjada...Ah, y una guitarra de aderezo, que no podía faltar.

Ey, no me miréis mal. Yo soy agnóstica desde los trece años. Iba por allí por la música y por los amigos, nada más.

La música, como los idiomas, estimula el cerebro. Podría haberme quedado el domingo en casa limpiando o haciendo la plancha pero, para qué negarlo, necesito salir de mi vida de Cenicienta esclava de todo, trabajo, estudios y tareas domésticas. Además, para qué tener la cocina como la patena a costa de una neurosis...Ea. He decidido hacer cosas que me gusten y salir más de casa, o acabaré criando moho...Y creo que me encantan los lied alemanes. ¿Será posible que en otra vida haya sido la princesa Elsa de Bravante?

Por cierto, para los cotillos: Sí, estoy cambiando el look. Me he cambiado ya el pelo y me estoy comprando ropa nueva con las ayudas de mis nuevas asesoras de imagen: Cristina e Isabel.

Y por último otro cotilleo: El otro día me pasó mi amigo M. Un link a una noticia muy jugosa que ha aparecido el domingo en El Mundo. Regalo tres gallifantes al que me acierte con la noticia y sobre todo, por qué me la envió, je,je.

Comentarios

Juanjo Ferrer ha dicho que…
¿El CNI expulsa a una de sus mejores espías por pedir reducción de jornada?

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