BROCOLIS, BRAGUITAS Y ESTADISTICAS


THE BROCOLI INCIDENT

He puesto este título parafraseando un legendario disco de Guns&Roses “The Spaghetti Incident’.

En este caso voy a hablar de incidentes curiosos como el que me ha pasado mi chico respecto al robo de un camión de brócoli la semana pasada y que salió en el Diario Qué.

El angelito me la ha pasado con guasa y voy a transcribirla literalmente excepto el dibujito que pondré en portada. Supongo que dentro de poco tendrá su propio blog donde se cachondee un poco de mí entre otros, ya que me ha comentado que le ha gustado mi capítulo criticando sus “labores culinarias altruistas” en el incidente con el cazo y las natillas del mes pasado.

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El viernes pasado cuando volvía del trabajo reparé en una de esas pequeñas noticias del Diario Que, en las que la gente no se suele fijar, ya que se encontraba en la contraportada, abajo en la parte derecha, y por un momento me dio un vuelco al corazón:
Un camión lleno de brócoli había sido secuestrado y el valor del brócoli sustraído ascendía a 5 millones de dólares. ¿Comorrrr?

Ummm¡¡¡ teniendo en cuenta la adicción por la verdurita, rápidamente vino a mi mente como un flash lo siguiente: Bridget=Brócoli secuestradores=brócoli Briget=secuestradora
¿Mi novia es una secuestradora de Brócoli?
Últimamente me había dicho que necesitaba comprar porque no tenía nada en casa, pero ¿Ha podido llegar hasta esto?
Para mi tranquilidad y al continuar leyendo comprobé que el robo había sido en una autopista de Chicago hace unos días. Tras confirmarme que no había estado en Chicago me quede un poco más tranquilo.

Es que le dan unos sustos a uno leyendo el periódico.

Posteriormente averigüé que los ladrones lo que realmente querían era robar el camión y no lo que contenía su interior. La situación podría llegar haber sido hasta cómica ya que el tipo de ladrón/ladrona que podía haber cometido esto podría ser muy variado: Desde un grupo de anoréxicas con un mono peor que los yonquis de las baranquillas , a un grupo de vegetarianos intentando conseguir su comida para los próximos 10 años.

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Bueno, como podéis ver, sí que debo ser una friki de las verduritas, en especial mi devoción por el brócoli pero no sé cómo ha podido pensar que iba a llegar hasta el punto de secuestrar un camión cargado de brócoli...En fin.

Ultimas noticias de parte de mi profesora de Pilates, es que esta semana han estado regalando brócoli en el supermercado de al lado del gimnasio con cada compra superior a una cantidad....Ummm...Payo, que ahora en vez de a los malacatones se dedican a los brúculis, que aiga daptarse a los gustos de los nuevos payos esos que asen deporte y están flacuchos...

Siguiendo con las noticias frikis, hoy leí en el 20minutos que las españolas treintañeras como servidora eran aficionadas a llevar braguitas de dibujitos animados, en especial de Piolín, siguiéndoles las braguitas de rayitas y motivos geométricos, estrellitas, florecitas y lacitos. Me miro debajo del pantalón del pijama y veo que llevo hoy las de rayitas. Yo creo que no es casualidad el tema, ya que en mi armario tengo una docena de braguitas con el Piolín, el gatito Garfield, rayitas, florecitas, estrellitas y otras con lacitos. ¿Les habrá dejado la llave de mi apartamento mi intrépido chico-reportero a los del diario para que hurgasen entre mi ropa interior? Espero que no. Más bien creo que la explicación es la siguiente: Las treintañeras de este país estamos super hipotecadas o con apuros para llegar a fin de mes, así que nos compramos todas las braguitas en el todo a cien del barrio, que ahora los chinos se han vuelto hiper fashion e inauguran mercerías con un toque exótico. No es exactamente que las braquitas cuesten un euro, pero más de cinco ninguna, eso fijo. Las hay tamaño tienda de campaña de algodón y hasta de cuello vuelto, como las que usan algunas que yo conozco, pero la verdad creo que son como el bromuro para la líbido y además se ven por encima de los pantalones que suelo llevar. Así que me tiro a las más juveniles y con “más caché” que son precisamente las de dibujitos animados y animalitos en general. En realidad están en la sección infantil pero como están confeccionadas con lycra super elástica y son talla única, vamos todas con los mismos modelos, incluyendo supongo a la que hizo el reportaje.

Respecto a lo del otro reportaje famoso, el de que los españoles hacemos el amor una media de 118 veces al año con unos 20 minutos de media – Propaganda subliminal incluída, volvemos de nuevo a miranos el ombligo por encima de la braguita de Daisy y calculo: 52 semanas trae el año. Los fines de semana es cuando está uno más descansado, sobre todo el domingo por la mañana si uno no ha trasnochado o el sábado por la tarde antes de la marchuqui. Un chaval treintañero bien alimentado puede lanzar dos envites sin problema bien consecutivos bien con doce horas de demora en cualquier caso y a pesar de los ocho cubatas que se puede tomar en ambos días. A veces en vacaciones la cosa sube a 3, así que 2*52= 104. Si fueran 3*52= 156. Claro que no sé si en esta encuesta han preguntado al abuelete que toma el sol enfrente de la panadería de mi barrio. Igual les estropea las estadísticas por defecto...O por exceso, que son bien conocidos los rollos de los viajes del Imserso. Así que (156+104)/2 = 130. Como hay más gente en el lado de menos que de más, lo de 118 parece perfectamente creíble.

La verdad es que yo creo que la gente contesta a ojo de buen cubero, porque bien mirado, yo no sé qué contestaría si me preguntasen. De momento es que en mi agenda no anoto los lances “erótico-festivos”. Supongo que los fines de semana, más algún festivo y vaciones, y así a bote pronto no sé si decir que 113 o 170. Es como si me preguntan cuántas veces ligué (en el sentido más platónico de la palabra, no en el de vuelta al ruedo con dos orejas y rabo) cuando salía de discoteca con mis amigas hace años. Diré que más que Teresa de Calcuta (mis respetos) pero menos que Madonna (mis respetos también). ¿Qué podría decir? ¿10? ¿200? Lo de diez me parece escaso, porque me han entrado muchos chicos cuando iba de marchuca (en el sentido de cortejo, no en el del conocimiento bíblico), pero desde luego no llevo una bitácora con la ficha de cada uno. Simplemente, si me cruzo alguno por la calle, seguro que lo reconozco y hasta me acuerdo de su nombre y todo, pero de ahí a dar pelos y señales y llevar un registro...Pues lo mismo con la estadística absurda del periódico. Incluso por vanidad mucha gente que no se come ni un colín dirán que todos los días mojan y las nenas que tengan a la madre al lado dirán que son más castas que un naufrago...En fin. Como decía Mark Twain, hay tres tipos de mentiras: Las mentiras, las malditas mentiras y la estadistica.

Por cierto que esta tarde me ha llamado mi abogado y dice que ya les han notificado que la sentencia me es favorable...Yuppiiiiii. Aunque cuando la vea en mi casa me la creeré, que todavía no me la han notificado a mí que soy parte imputada. Espero que el sujeto ese que montó todo el lío este no apele o vuelta a empezar el circo y ya estoy muy harta que he perdido demasiado tiempo – Y por qué no decir, indirectamente dinero – En todo este asunto maldito. Además todo esto ha hecho que pierda las ganas de llevarme el coche los sábados por la tarde por ahí para hacer mis compras o lo que sea.

Comentarios

Luis ha dicho que…
Conclusion... ¡Menos mal que no como brocoli ni uso braguitas!
Así queda claro que me salgo de las estadisticas de los periodicos

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