CORRE, CORRE, CORRE


GYMKHANA.

No sé si he escrito bien el título pero más o menos entenderéis la idea. La razón por la que no he escrito nada desde el lunes pasado. Agotador, extenuante. Como una gymkhana, así han pasado mis días uno tras otro:

Martes: Levantarme a las 6:00, salir pitando a las 6:30, trabajo, trabajo, mucho ponerme al día porque el proyecto está muy avanzado y yo soy muy novata, salgo a las 18:45, corre corre al tren, clase de Fitness, caña caña caña…A casita, ducha, prepara cena, derrengarme sobre el sillón a las 23h, a la camita y …Miércoles, lo mismo pero una hora más de trabajo, no salí a comer, la clase de Pilates, un desastre, haciendo el pino puente en una pelota gigante me metí un guarrazo del que todavía me duele el hombro, vuelta a casa, preparar la documentación para la matrícula de la escuela de idiomas, estudiar, estudiar, fregar cacharros, derrumbarme en la cama a las 00:40 y…Jueves, levantarme a las 5:45, salir a las 6:20, llegar al trabajo a las 7:50 con la lengua fuera, trabajo, trabajo, más trabajo, salir a las 17:40 con la lengua fuera y medio dejando una reunión, corre, corre a la escuela de idiomas, llegué a las 18:50, pillo el sobre tras hacer cola, relleno los datos a toda caña, corro al Cajamadrid más cercano, pago la matrícula, las 7:30, corre de vuelta a la escuela a devolver el justificante, más cola, 7:50 entrego todo, me lo sellan…Salgo…7:55…Oh, no mierda, me he dejado el DNI en la secretaría y me hace falta para el día siguiente, porque tengo que asistir al juicio del tema del accidente del tráfico, corro de vuelta, recojo mi DNI, guardo todo, respiro hondo….8:05 y ya han cerrado la secretaría, pero prueba conseguida, hice mi matrícula y conseguí recuperar mi DNI.

Quedo con mi novio allí mismo, nos vamos a cenar y a relajarnos un poco. Me va a acompañar al juicio el viernes. Tiene el día libre y está también liado con el tema de las matrículas ya que está matriculado oficial de francés en la escuela de su barrio pero le ha tocado Italiano, examen de 5º por libre nada menos que en las Rozas. La casuística viene en que tiene que tramitar el traslado de expediente, pero dado que está asistiendo a francés en una, y el expediente es único, la duda viene de cómo lo van a hacer, si va a perder la plaza en francés o la de italiano, o sólo le van a trasladar el expediente de cuando cursó 4º en su barrio o cómo…Entre mis cuitas sobre el juicio y sus cuitas sobre la escuela de idiomas y el absurdo método de adjudicación de plazas para examen por libre nos dan las 11 de la noche. Regreso a casa. Hablo con mi hermana, que vendrá de testigo al juicio al estar conmigo en el coche el día del accidente. Hablamos y preparamos el juicio, ya que por la tarde hablé yo con el abogado y quedamos de una determinada manera. Concretamos detalles, mierda. Las 00:45. Ella no trabaja por la mañana, no hay problema, ni mi novio tampoco. Pero yo sí. Me acuesto tras preparar la carpeta con los papeles que tengo que llevar: Citación, copia de la declaración, copia del atestado, etc, etc….

Me levanto a las 5:00. Estoy agotada. Miro por la ventana y no han pasado ni los del camión de la basura pero yo ya me estoy duchando y preparando la ropita que voy a llevar. Me visto, me peino, me maquillo, me echo colonia, preparo todo y salgo.5:35. Seguro que voy yo sola en el bus y en la RENFE, porque …Si no habrán puesto las calles todavía…Pero, sorpresa!!!!!! El autobús viene medio lleno, a las 5:45, no me lo puedo creer. Claro, inmigrantes, y supongo que algunos ilegales. Peones de la construcción, limpiadoras, camareras…Ninguno tiene pinta de ir a currar a una oficina, por eso me miran raro. Hasta el conductor me saluda, y creo que me mira sorprendido. Supongo que debo ser algo así como su ángel de la mañana, porque estará acostumbrado a ver caras ajadas y agotadas, y mi cara está ojerosa, pero todavía lustrosilla…

Me siento en el autobús. Tengo agujetas de la paliza del gimnasio y de la gymkhana a correr del día anterior. Noto las piernas flojas, igual es porque no he desayunado. Quizás.

Llego a la RENFE y está todo petado. Dios, si son las 6:10 de la mañana. Pero, ¿de dónde sale tanta gente? Al final, después de casi una hora de pie, me doy cuenta de que toda esa gente extra va al cuartel del Goloso. Claro, soldaditos y soldaditas con pase pernocta, tienen que estar antes de las 7 si quieren desayunar y formar…Pero yo estoy agotada. Llego a la oficina a las 7:20. Enciendo el ordenador, preparo unos informes, leo otros, me tomo un café tan cargado que podría haber resucitado a Lázaro sin milagro del Mesías, me centro. Tengo que prepararme para una reunión. Voy a enviar un sms a mi novio para pasarle un teléfono de incidencias de las Escuelas de Idiomas y…Dios, no tengo el móvil!!!!! Saco todo del bolso, lo esparzo por la mesa de trabajo, intentando que mis compis no se monden de risa: Barritas Allbran de chocolate, pastillas juanolas, una compresa envuelta pero aun así nada discreta, las llaves de casa, la cartera, el monedero, una botellita de agua, pastillas de la alergia, ibuprofeno, tarjetas, caramelos, tickets de la compra, varios bolígrafos, unas tijeritas, un cutre y pegamento en barra (que usé el día anterior para recortar y pegar las fotos en la matrícula de la escuela de idiomas), una muñequita de trapo pequeñita del menú infantil del Burger King del viernes anterior, dos paquetes de Kleenex, y una cosa negra diminuta. Ya está, el móvil. No. El cargador del móvil. Seguro que con el despiste cogí el cargador en vez del propio móvil. Así que me lo habré dejado en casa. Claro que, ¿y si al sacar la tarjeta de fichar se me cayó en la puerta de la oficina? Porque, en el autobús y en la RENFE no, que el abono está en otro bolsillo aislado y no tengo que abrir el bolso. Y lo he llevado todo el rato pegadito y no me he dormido, así que robarlo…No creo. Nunca se sabe. Total. Pregunto en recepción. El móvil missing. Estará en casa. Voy a llamarlo, para saber que nadie me lo ha robado y ahora está apagadito en una manta de perista magrebí en Lavapiés. Lo llamo desde el fijo del trabajo y da señal. Bueno, al menos está vivo. Seguro que está en casa, al menos tiene un 90% de ser así. Para más tranquilidad, entro en la web de comprobación de tarifas y veo que no hay llamadas ni nada de hoy. Pero, ¿y si el sistema de tarificación tiene mucha demora? Llamo a Movistar y me dicen que suelen demorarse alrededor de 30 minutos. Vale, esperaré ese tiempo y volveré a chequear tanto que el móvil está encendido como que nadie me está extorsionando puesto que es de contrato, claro.

Mientras tanto, llamo a mi novio – Menos mal que su móvil me lo sé de memoria – Y le pido que mande un sms a mi hermana (estará dormidita) y le diga que cualquier cosa a él porque yo estoy sin móvil. Mando un correo al abogado pasándole el móvil de mi novio por si acaso. Y me apunto el teléfono del abogado. Bien, al menos la cosa no va muy mal.

Me reuno con mis compis y la conferencia con los colegas con los que tenemos que detallar temas del proyecto. Las 10:20. Dios que tarde. Con muchísima vergüenza pido disculpas y me esfumo, corro, sin ir al baño, salgo pitando. Tengo que coger el tren de las 10:42 y llego sudando a la estación. Lo cojo por los pelos pelitos. Ya estoy dentro. Como me estoy quedando muy dormida, le pido a una señora que me despierte en Atocha porque no tengo móvil ni alarma, claro. Pero como desconfío, intento leer algo para no dormirme. Lucha titánica entre mi cansancio y el deber de asistir al juicio.

Bien, al final hago transbordo, recojo a mi novio y a mi hermana, llego al juzgado y …Bueno, no voy a dar pelos y señales sobre el juicio, pero la verdad es que mi fé en la justicia ha quedado un poco en entredicho. El pollo de marras trajo a una abogada que la Angela Channing parecería la Madre Teresa de Calcuta. El sujeto de lo más chulesco, le tuvo que llamar la atención la jueza. Un show. Yo intentando contar hasta cien para no saltar, porque si lo hacía, perdía el juicio. Pero es increíble. Aún así, mi abogado cree que yo saldré totalmente absuelta dado que la culpa fue de él y yo llevé testigos, pero aún así cabe la posibilidad de que yo tenga que pagar multa porque la abogada insiste en que yo iba muy rápido cuando el que me embistió sin mirar fue él. Increíble. En fin, cuando salga la sentencia ya os contaré. Mi hermana menos mal, estuvo muy bien. Temí que perdiera la calma y le arreara un bolsazo al canalla calumniador que encima dice que mi hermana la llamó tarado y subnormal cuando él la llamo rubia de bote Paulina Rubio y casi la atiza y todo… Increíble, de verdad que increíble todo…Bueno, al menos mi abogado dice que con un poco de suerte todo quedará ahí y si hay que recurrir no hará falta que vaya yo en persona ni mis testigos sino que la cosa irá por la audiencia provincial entre los abogados respectivos…No sé, la verdad es que me da rabia porque jamás en la vida me han puesto una multa, ni siquiera por aparcar y me parecería sumamente injusto que me la pusieran en el juzgado y sin haberme visto siquiera cometer la presunta infracción (que además juro que no la cometí). ¿Dónde está la presunción de inocencia en este páis? ¿Es que tiene más importancia la palabra de un chulo adicto a las sustancias ilegales que la de una señora con años de carné y 0.0 en sangre? Me callo.

Bueno, llegué por fin a casa, encontré mi móvil. Comí algo porque mi estómago estaba medio engañado con el sándwich que me había metido tras el juicio en un bareto cerca del juzgado. Me puse a ver la tele después de un bañito. Y me quedé sopa. Me despertó mi chico por la tarde. Tuvo su gymkhana particular en las Rozas, pero había conseguido matricularse y se venía a cenar conmigo. Así que me puse a estudiar un rato. Algunos temillas sueltos. Cenamos y me acosté, aunque me dolía la cabeza.

Al día siguiente me presenté al examen. La verdad es que me presenté un poco por no desperdiciar los 30 euros que había soltado en agosto. En aquella época andaba buscando un trabajo estable y sin andar con el fusil al hombro (es un decir), y pensé que ser técnico investigador en la Carlos III sería mi remanso de paz. Así que me apunté. Ya ni me acordaba casi de ello cuando salió la fecha del examen y, dado que había estudiado algo, no perdía nada por presentarme, además, el examen era al lado de mi casa, 15 minutos en bus. Así que me levanté a las 8 el sábado y ale, al examen.

La verdad es que para 7 plazas estábamos allí calculo que unos 40. No era mala proporción acostumbrada a mil personas para 20 plazas de otras oposiciones. Claro que el examen era muy específico. Para mi sorpresa, no me pareció muy difícil. Pensé que si los 40 venían como yo, pues tendría opción. Pero…Decepción. Al ir al baño en el descanso, comprobé como un corrillo de 10 chicas parecían muy amigas. Me acerqué. Hablaban de la primera parte del examen, yo di mi opinión sobre el tema del dichoso artículo 83 de la LOU. Y me suelta una: ¿Tú también has trabajado de laboral aquí en la Carlos III? Ah, caí del burro: Más de 20 eran de allí. No había nada que hacer. No iba a pasar el examen porque esa gente iba super super super preparada. Fin de la cuestión. Bueno, al menos me quedaba mi trabajito nuevo e interesante. No había perdido nada. Además, mi chico me vendría a buscar para ir a comer y ver una exposición de pintura, con la que disfruté un montón. Luego pizza, fútbol y a dormir y descansar, que una horita menos hay que sacarla de algún lado…

Bueno, y hoy ya hemos reservado hotel para Semana Santa. Iremos a Alicante, que es muy feo pero el hotel es barato y la playita está cerca, y Tabarca, que no me canso de visitarla.

Espero que las próximas semanas sean más tranquilas. Además, pronto cobro el finiquito y podré poner las contraventanas y los tolditos para estar más calentita en invierno y más fresquita en verano.

Os he aburrido, a qué si…

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