ULTIMO DIA EN EL TRABAJO


ESO ES TO, ESO ES TO, ESO ES TODO AMIGOS….

Las despedidas, esos agridulces momentos… Hoy me despido de mi ya anterior trabajo y mañana comienzo en uno nuevo…

Recuerdo despedidas entrañables: La fiesta que me hicieron en la empresa X, una empresa de informática dedicada a soporte informático de unos prestigiosos grandes almacenes (no doy más pista, mis ex compañeros saben quiénes son). Alí había jefes majos, otros espantosos, había de todo como en botica, pero lo mejor eran los compañeros.

Trabajábamos mil horas al días, viajábamos más que la Píquer y su baúl, pero después nos íbamos todos juntos a cenar y a tomar las cañitas, porque éramos jóvenes y bastante juerguistas. Yo no era de las más jóvenes pero me integré bien desde el primer momento. Mi partida por motivos profesionales propició una macro juerga entrañable donde, además, me regalaron una cadena de música, que, aunque viejita ya, está todavía en uso (pero ha dejado de sintonizar la radio y escupe los nuevos formatos de CD). De allí también mis recuerdos me llevan a un chico que conocí y con el que salí casi tres años.

Ahora he perdido la pista a la mayoría de ellos, salvo por uno que me hace de spammer y me envía cien e-mails con chorraditas todos los días para alegrarme el día, y a través de él sé un poco más el paradero de los más remotos. También mi ex me informa de cómo les va la vida a los demás. Lo que esta claro es que yo soy un poco como las ratas, que cuando abandono un barco, es porque se va a hundir. A los pocos meses de irme de esta empresa X, se disolvió el laboratorio de I+D e implantación de producto de retailing (el software de las cajas de las tiendas, en cristiano), y la gente se fue diseminando en diferentes departamentos, edificios, empresas o, directamente, al paro y a otros destinos. Uno se fue a Australia y le perdimos la pista. En fin…

Otra macrojuega entrañable con mis compañeros de la empresa Y, en el año 2004. Recuerdo que elaboré unas tartas saladas y dulces y compré embutidos, etc. También preparé una sangría de sidra y aquello acabó en un botellón al que acudieron mis jefes. Todavía este año mi ex jefe de entonces me envió un sms felicitándome el año nuevo y he pasado alguna vez por allí para comer con ellos o tomarme unas cervecitas. Pero, al igual que X, en Y también hubo reducción de plantilla y he perdido la pista a mucha gente, la mayoría becarios. De ahí mi amigo M. un cachondo mental con el que estuve cenando hace no mucho en un restaurante exótico.

Recuerdo también cuando trabajé de profesora en un organismo de la Comunidad de Madrid. De ahí guardo también muy buenos recuerdos. La despedida fue colectiva porque nos fuimos todos el mismo día que acabaron los cursos. Unos se reengancharon meses después, aunque yo no repetí experiencia y decidí irme por otros derroteros profesionales. De la despedida recuerdo que nos fuimos a tomar unas raciones a un bar de tapas donde ponían una tortilla estupenda y luego unas copas a un garito. La casualidad ha querido que me fuera a vivir muy cerca de aquel sitio y ahora me voy con las compañeras del gimnasio. El mundo es un pañuelo, como se dice…De aquel tiempo recuerdo que una compañera me invitó a su boda, una boda preciosa, la verdad, y que todavía mantengo contacto con algunos de ellos. No les veo muy a menudo, pero sé dónde paran, quién se ha casado, quién divorciado, quién fue madre/padre, etc, y más o menos dónde andan y qué es de sus vidas…

Luego ha habido despedidas hiperbreves, bien por parte del empresario, por debacle de algún tipo o bien por parte mía, por súbita necesidad, y se han convertido en un poco “despedidas a la francesa”. En algunos casos, la gente no entiende bien qué pasó y, en otros, saben lo que pasó pero no se atreven a preguntar por si corren la misma suerte…En fin, todo pasa y la justicia pone a todo el mundo en su sitio…Eso espero. El caso es que la gente que me ha parecido interesante de conservar como amiga, no he perdido su contacto. De mis amigos más antiguos laboralmente hablando, conservo una amiga que conocí en uno de mis primeros trabajos como informática. Fui a su boda, y nos conocimos porque, sin saberlo hasta pasados unos meses, íbamos a la misma autoescuela, y vivíamos a dos manzanas. Hace un par de años fui a su boda y todo.

La despedida de hoy ha sido muy normalita. No ha habido lloros ni pañuelos ondeando ni abrazos entrañables. Sólo ha habido aplausos para mis bizcochos, uno de limón con relleno de mermelada de frambuesa, muy clásico pero con un toque personal, y el otro un experimental bizcocho de chocolate al ron y vino de málaga del que tampoco han dejado ni las migas. Más que una despedida, ha parecido una feria gastronómica. Claro que me encanta dejar un buen recuerdo y que se acuerden de mis bizcochos, y me echen de menos por algo, al menos… Je,je, es broma. Sé que me echarán de menos por algo más, como mis auditorías y mis informes “no adaptados a norma fija”. En fin, hay que evolucionar…

Luego me he tirado el resto de la tarde recogiendo papeles y llevándolos a la destructora oficial (DCD) para que lo entendáis, una destructura de información clasificada, que se irá a la porra del todo, y borrando con programas especiales, que ni la lejía ni el Ajax pino, el ordenador para dejárselo limpio, limpito como la patena a mi sustituto. Como las cosas de palacio van despacio, ya cursaron la petición hace tiempo, pero todavía no ha llegado mi doble laboral…En fin. Da penita mirar atrás y dejar el edificio. A partir de ahora, cuando vuelva, sólo será de visita y tendré que seguir el protocolo de entrada como una extraña.

Bueno, chicos, estoy un poco cansada y mañana me espera un día muy largo, tengo que preparar la documentación que tengo que entregar y planchar el traje, que ya anda arrugado y me lo he puesto sólo un día, cachís…

Comentarios

Alba ha dicho que…
Anda! pues ya se para que eran los bizcochos del post anterior... Veo que los habeis disfrutado. Espero que a estas horas todo te haya ido muy bien. Ya nos contarás.

Besos
Luis ha dicho que…
Bueno Maite, pues yo si que echo algo de menos con tu ausencia y aunque estaba rico, no será el bizcocho lo que recuerde, sino:
1- Tu sonrisa y unas breves, pero amenas, palabras a la hora del café.
Pero no soy muy expresivo y todo eso es tan frio!!!

Un abrazo,
Luis

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