Malamadrear

He topado hace poco con un sitio web dedicado a las madres que, como yo, hacen mil y una virguerías para criar a sus hijos y seguir llevando una vida normal, no sólo en el tema profesional sino incluso, aunque sea de cuando en cuandro, malamadreando por ahí con las amigas o cualesquiera que sea el momento de desconexión de la vida rutinaria que podamos permitirnos.

Hace también poco perdí (espero que no definitivamente) a una amiga del cole en el sentido de que discutimos por una diferente visión de lo que es conciliar la vida laboral y la familiar.

Esta chica creo que tiene problemas serios de los nervios porque últimamente discutía por cosas que creo que son chorradas como el número normal de cacas de un bebé, teniendo en cuenta que la mía no toma pecho y sí leche de fórmula por lo que ha sido muy estreñida hasta que empezó la alimentación complementaria. Ahora sin problemas.

El caso es que esta compañera de la infancia va en sentido contrario a todo el mundo pero se queja de ser incomprendida. Jo, lo mismo piensan los kamikazes por la autopista, que todos van mal...

En fin, la discusión en sí detonante del por qué se salió del grupo de whatsapp de amigas del cole viene a reducirse a que yo argumentaba que algunas mujeres renunciaban a su vida profesional por la familiar porque en el fondo no tenían vida profesional ninguna ni ganas de tenerla en serio. Creo sinceramente que el machismo se alimenta, como digo, más de mujeres que de hombres. Porque en el hombre viene a ser algo así como una ventaja de la que valerse pero en las mujeres viene a ser una excusa para seguir tirando la toalla cuando no se tienen ganas de seguir en el ring. Me explico porque esto que voy a decir va a levantar mucho revuelo por aquí:

Hay mujeres que desde pequeñitas tenemos muy claro lo que queríamos ser de mayores. Yo por lo menos tenía claro que quería ir a la universidad, estudiar una carrera técnica y luego ejercerla. A pesar de las dificultades económicas y el nulo apoyo familiar me busqué las vueltas para poder estudiar y luego ir progresando en los sucesivos trabajos que fui obteniendo. Nunca he dejado de formarme ni de estar al día en mi profesión, de manera que distingo entre profesión y trabajo. Profesión es lo que yo soy, criptóloga y experta en seguridad de la información y lo otro, el trabajo, es lo que hago para ganarme las habichuelas. Si mi trabajo está en sintonía con mi profesión, puedo considerarme realizada.
Pero ocurre que hay un porcentaje de mujeres nada desdeñable que han ido vagabundeando por trabajos dispares, que dificilmente se pueden considerar que estén en sintonía con ninguna profesión, como es el caso de mi amiga que tan pronto recogía castañas como cavaba setos como estudiaba Jardín de Infancia, algo que en mi cabeza no puedo cuadrar con tener una vocación clara. Pero es porque hay mujeres (y también hombres) que no tienen vocación clara y sí necesidad de trabajar para ganarse el sustento.

Cuando, en el caso de la mujer (porque raro es en el hombre) que la vida familiar resulte en que no sale rentable económicamente (o poco rentable) que la mujer trabaje, deciden renunciar a trabajar fuera y se quedan con la profesión de "ama de casa", profesión no remunerada pero que tiene una remuneración virtual igual al coste de la escuela infantil más canguros más servicio doméstico.

Pero esto es porque no hay una profesión vocacional que tire de estas mujeres. Están renunciando a ser trabajadoras remuneradas pero no están renunciando a una profesión o carrera profesional.

Cuando yo explicaba esto a esta chica no debió entenderme porque se mosqueó bastante, se lo tomó como algo personal cuando yo la verdad que nunca la he criticado por casarse cuando yo todavía estaba en cuarto de carrera ni por liarse a tener niños sin un trabajo estable. Yo nunca entendería su forma de vida tan poco planificada, pero bueno, muchas compañeras mías del cole son un poco así, viene a ser algo normal en barrios donde los padres viven también precarios. A mí me horrorizaba tener cuatro hijos antes de los 35 como mi madre, con un sólo sueldo y sin casa pagada, porque las hemos pasado muy canutas de pequeñitos y no quería repetir yo ese modelo de vida. Pero debo ser yo la que piensa así, porque mucha gente repite ese modo de vida.

Esta chica creo que pierde los nervios a menudo porque ando un poco  frustada.  Su delicada salud no le ha dado para cultivarse más en alguna profesión ni para poder asumir el ser ama de casa sin tener el cuerpo molido por el trabajo que supone. Hasta ahora yo era la "triunfadora" profesional pero no tenía ni marido ni hijos y ella todo lo contrario, pero imagino que ella pensaría que mira esta Bridget la pobre con todos sus títulos y ahorrando dinero, y no puede encontrar a un buen hombre ni tener hijos.

Ahora que aunque tarde estoy casada y he sido madre quizás, no sé, igual lo pienso yo, pero no es normal que haya empezado a discutirme todo desde nació la niña, igual es que he empezado a caerle mal porque "lo tengo todo". Lo pongo entre comillas porque nadie lo tiene todo y menos cuando falleció mi madre cuando más la hubiera necesitado, mi padre enfermo en una residencia y tres hermanos llegando a duras penas a fin de mes.

El caso es que yo no quiero menospreciar a nadie, allá cada cual como quiere vivir su vida, pero yo que amo mi profesión y que lloro cuando no puedo asistir a un evento profesional que considero enriquecedor, soy criticada por algunas de estas madres "renunciadoras" como si fuera una mala madre desnaturalizada por dejar a mi hijita en manos de terceras personas para estar dos horas haciendo "un no sé qué sospechoso" fuera de casa.

Lo curioso es que estas mismas "buenasmadresrenunciadoras" no piensan lo mismo de ellas cuando se van a la peluquería, a hacerse la manicura o a pasar una tarde de compras solas o con los retoños en vez de estar como yo, entrenando a mi hija para que gatee bien o enseñándole música o a pronunciar sílabas, etc. O bien a leerme los informes de la escuela para entender qué puede necesitar mi hija. O buscando cómo conseguir el mejor cole para la niña que no me suponga una ruina analizando todo tipo de parámetros o si es mejor los cereales en cacito o las galletitas para echarle en la papilla.

Sinceramente, creo que los hijos necesitan de los cuidados tanto de la madre como del padre. A menudo las pseudorenunciadoras (digo pseudo porque por contrastre, hay madres que de verdad han  tenido que renunciar porque su profesión es muy dura para pasar tiempo con  los hijos a diario como puede ser astronauta, piloto de combate, azafata de cruceros, médico de los de Sin Fronteras en Somalia, técnico de los tedax, traductora de la ONU, etc.) parece que abundan estas pseudorenunciadoras en el estereotipo machista de que los hijos son responsabilidad exclusiva de la madre cuando no es así, de modo que si no pueden pasar con los hijos doce horas al día mejor dejar el trabajo,  y no debería ser así si se quiere la igualdad y la conciliación familiar. No es justo que una madre deje el trabajo porque no le dan opción a cogerse jornada reducida y el padre sin embargo no tenga cargo de conciencia de llegar a casa a la medianoche porque ha estado de cena con un cliente después de salir a las diez de la oficina.

Creo que algo pasa en esta sociedad cuando un hombre cree que no debe dedicarle ni diez minutos al día a un hijo y una mujer cree que está siendo mala y desnaturalizada por dejar a un hijo unas horas en la escuela infantil para dedicarse a su profesión (ojo, no he dicho trabajo remunerado, sino profesión).

Las medidas para la conciliación, en mi opinión, son manzanas envenenadas que abundan aún más en el estereotipo machista. ¿Por qué un hombre no se coge por obligación dos meses de baja por paternidad y a la mujer se le brindan los cuatro meses? Debería ser por ley dos y dos meses obligados y así daría igual contratar a un hombre que a una mujer, porque ambos ante la paternidad iban a faltar lo mismo.

Igual que el tema de reducción de la jornada por tema de hijos. ¿Por qué siempre se piensa que es cosa de la madre? ¿Qué pasa que los trabajos de los hombres son siempre más importantes? No siempre es el hombre el que gana más dinero. Y aunque así lo fuera, ¿por qué tiene la mujer que renunciar a lo que hace?

Viendo los horarios laborales y los escolares tenemos un problema muy gordo, no casan de ninguna manera, fuerzan a los padres a ingeniárselas para poder ocuparse de los hijos. Y no me vale que diga una amiga maestra que un colegio no es una guardería. Pues que pongan guarderías para niños de ocho años, digo yo. El caso es que algo hay que hacer porque no se puede confiar la conciliación familiar a que la mujer abandone su profesión, a que a los abuelos (el afortunado que los tenga y cerca y con salud) se sobrecarguen de tareas, o que se vaya el sueldo pagando campamentos extraescolares absurdos y con horarios insuficientes.

Otro cantar es el machismo de las empresas contra los propios hombres. Si se enfadan cuando una mujer pide reducción de jornada o persmiso para cuidar a los hijos, si el que lo pide es un hombre se le  tiran a degüello. Más si cabe si se trata de un alto ejecutivo. Muchos acaban presionando a las mujeres para que abandonen sus trabajos porque son incapaces de plantarse y marcharse a casa a las seis de la tarde. ¿Estamos todos tontos o qué? ¿Se es menos hombre o menos profesional por largarse a casa pronto? ¿Es ridículo que un hombre limpie el culo de un bebé o que lo lleve al cole?

Mi marido limpia el culete de la nena igual o mejor que yo, la lleva a la escuela por las mañanas y lava los biberones o restriega las manchas de caca de los bodies.

Y muchas otras tareas. Bien es cierto que yo soy más ducha con el tema cocinar purés y papillas, hacer la lista de la compra o en general, gestionar la intendencia o tratar temas del pediatra, igual que él es más habilidoso colgando estanterías en la habitación de nuestra bridget Jr o teniendo paciencia con ella cuando llora desconsolada.

Al principio tuvimos bronca por el reparto de la sobrecarga de tareas indirectas que supone la nena (lavar más ropay encima con enguajes, etc, limpiar más porque tenemos un bebé en casa, preparar las cositas de la nena, sus comiditas, citas con pediatras, etc.) pero ahora que hemos llegado a un acuerdo (que ha pasado por coger unas horas de asistenta a la semana), nuestra vida familiar es más tranquila.

He tenido que pasar por alto el cómo se hacen ciertas cosas, ser menos detallista con el tema manchas de la ropita de la niña, o cómo se hace el baño o la habitación, cada uno tiene sus manías pero si no quieres ser esclava de la casa y del bebé más vale que aprendas a delegar en los demás, que mientras no haya mugre chorreante o el bebé esté descuidado qué más da que mi marido le ponga un conjunto hortera a la niña, no limpie los biberones hasta que brillen o que las toallas del baño no armonicen en colores.

Lo que no he encontrado tiempo es para escribiros por aquí más a menudo (espero que lo entendáis), ni tiempo para volver al gimnasio (sigo teniendo la tripa blandibluff), ni tampoco para quedar con los amigos salvo algo esporádito. Incluso cuando aprovecho algún tema laboral para hacer un poco de networking lo llamo "malamadrear" un poco, porque son momentos en los que casi nadie me pregunta por la nena, sino por si voy a apuntarme a tal o cual curso, si pienso en colaborar en un libro o cualquier cosa que me realice como profesional y no como madre.

Y conste por aquí que no lo he dicho que mi nena me tiene totalmente enamoradita. Ayer estaba yo con un catarro muy malo y no la pude achuchar. La pobre me miraba con esos ojitos que se me clavaban en el alma, no entendía por qué su mami no se la comía a besos cuando la cambio por las tardes después de la escuela, ay que va a pensar que no la quiero...




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