La importancia de cuidar los tríceps (Primera parte)
Hoy he visto por segunda vez un 69 en mi báscula y me he emocionado. Parece una tontería porque no hay mucha diferencia entre 70,1 y 69,9 pero sí desde un punto de vista psicológico. No es que haya bajado 200 gramos miserables este finde, es que me he librado por fin de la lacra de los setenta kilos. Hace tan sólo seis años, cuando comencé a escribir este blog, pesaba cincuenta y ocho kilos y maldecía la báscula porque con treinta años pesaba cincuenta y dos kilitos y había engordado seis kilos en seis años, a kilo por año. Nada me hacía presagiar la debacle de grasa que se cernía sobre mí por culpa de los vaivenes hormonales. A veces pienso que los desajustes hormonales son mi justificación ante la sociedad por el inexorable hecho de que me estoy haciendo vieja y gorda. Parece que hacerse una invitro y coger unos kilos de más está justificado y es bastante loable por el fin al que una sacrifica la consistencia de muslos y barriga. Pero no es justificable engordar porque el metabolism...