Larga sequía postdivorcio

 Hace mucho que no escribo, lo sé y os pido disculpas. Ya no sé siquiera si me sigue o me recuerda alguien. Escribo más que nada por desahogarme un poco, la verdad, porque no creo que consiga así el próximo premio Planeta, quién sabe.

A primeros de año os decía que estaba pensando en hacer el doctorado y me había propuesto también firmemente progresar profesionalmente. Pero el divorcio súbito y contencioso (todavía estoy a la espera de la sentencia y me temo que el proceso en total llevará más de un año y ya llevo como diez meses), ha hecho que tenga que aparcar espero que no definitivamente pero sí temporalmente mi sueño de hacer el doctorado y dedicarme a la investigación si no a tiempo completo, al menos con bastante asiduidad. Los ajustes logístico-económicos que he tenido que hacer  ya que un divorcio contencioso es caro (me tenía que haber hecho abogada, notaria o procuradora) pero aún más caro será como me temo el tener que mantener yo sola a mi hija, y no digo en cuanto a cuidados se refiere, que O ha sido el tío más huevón que ha parido madre, las marmotas a su lado son hiperactivas, sino me refiero al aspecto económico. Total que mezcla la necesidad, mezcla la ambición sana de ascender, más si cabe ahora que la opinión de O me importa un comino ya, y sobre todo que deseo retos y ocuparme de temas para los que creo que puedo aplicar todo mi potencial que... Voilá, consigué un puesto de nivel 28 también en ciberseguridad, en un sitio donde me encanta la gente con la que trabajo. Las jornadas son agotadoras, hay muchísimo trabajo y mis subordinados alguno el pobre no me extraña que se me queje, pero el ambiente en general es bueno.

En cuanto a sexo tengo que decir que me estoy haciendo una seta de cardo. No es que me interese ni que no haya tenido oportunidades de meterme en la cama de nadie, es que directamente y considerando el coste/beneficio he preferido pasar. De este modo creo que este año acabaré en olor de santidad... Bueno, bueno, casta y pura del todo no he sido, pero vamos, que muchos días me llama un tío para ir a su casa (con intenciones de revolcón) y si el tío no me interesa mucho prefiero quedarme en casa viendo una telenovela turca o el programa del Iker Jiménez.

Se dan varias circunstancias para que esté en la sequía esta que comento:

1.- Estoy vieja. No vieja vieja de pensar que a menos que vaya tirando billetes de 500e no se me va a acercar ningún macizo en la vida, pero sí vieja de ver que entras en un garito y los tíos buenos ya no te revolotean, te vuelves algo así como invisible.

2.- No tengo la líbido tan elevada como cuando tenía 20 años. O sea, que ya no me pongo como una moto tan fácilmente. También es verdad que trabajar 20 horas al día dento y fuera de casa tienen mucho de culpa.

3.- Mi intelecto me hace descartar muchos tíos. No me entran ganas de meterme en la cama de hombres que los empiezas a tratar y te espantas porque tienen menos neuronas que una máquina de tabaco. Digamos que me he vuelto sapiosexual y eso es un problema porque tíos listos y medio potables amén de solteros hay muy pocos por no decir ninguno.

4.- Ya no tengo necesidad biológica de aparearme. He sido madre y ya no tengo necesidad de buscar un semental para quedarme embarazada. Digamos que ahora ya el sexo no tiene finalidad procreativa. Todavía no tengo la menopausia pero si ya fue difícil mi embarazo con 47, un embarazo con 52 y de forma natural tiene menos probabilidades que me toque el euromillón. 

5.- Mis amigas no están por la labor de salir a ligar. La mayoría están peor que yo, física y mentalmente, ya no piensan en fiestas, discotecas nocturnas y garitos para conocer "ganado" sino en chocolaterías, exposiciones y cine. ¿Alguna ha ligado alguna vez en el cine yendo con una amiga? A menos que la amiga sea homosexual creo que probabilidades cero patatero.

6.- El COVID ha hecho que la gente tire de Tinder, un revolcón y nada de meterse en sitios hasta arriba a la caza de alguien para aparearse. Directamente van al trabajo hecho. A mí en frío y sin cortejo, llamadme rancia pero no me mola. Me hice cuenta en Tinder y al final sólo he hecho un par de amigos para pasar los fines de semana chateando que no ponen nada en la tele. Uno es sueco y el otro vive en Galicia.

7.- La gente joven ya no liga presencialmente, ha cambiado mucho la forma de ligar. Si ya me costaba hace diez años el tema del speed dating, lo de las apps y foros, grupos, twitters y demás me sobra. No obstante como buena Bridget Jones que soy, he de decir que sí que he ligado y hasta con un chico 20 años más joven que yo en un grupo de telegram (de temas de ciberseguridad).

Cada día que pasa me parezco más a la famosa Bridget esa. Pensaba yo que no me iba a quedar single a los 51 como ella pero zasca, tal cual. No voy a hacer spoiler pero creo que la chica esa acaba con un tío militar o algo así y yo por donde trabajo dentro de una zona de cuarteles. Casualidad o no... Al menos mi ex marido no se ha muerto de un infarto como el pobre Darcy, aunque voy a confesaros que los día que O me saca de quicio (por desgracia tenemos que seguir compartiendo casa), pienso cosas muy brutas...

Bueno os seguiré contando. Estoy muy  verde en esto de ligar, las citas... Nunca he tenido ojo buscando hombres convenientes, a ver si a mi edad consigo encontrar a alguien verdaderamente de calidad y no gañanes o tíos con problemas mentales, o ambas cosas.

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