Justicia ... ¿Divina?
Os actualizo respecto al tema divorcio
revival: Hace poco fue la vista en el juzgado por la demanda absurda que pretendía O.
Como todo, creo que este individuo,
cada vez que a al juzgado sale trasquilado. En mi caso he desembolsado bastante
dinero en abogados, pero creo que he ganado una importante batalla.
Lo primero es impedir que O siga
creyendo que cada vez que no le da gana ocuparse de su hija, basta con ir a un
juzgado a poner una demanda con cualquier disparate y los jueces, viendo a un
ser tan de luz que Dios le habla directamente, se rinden a sus pretensiones.
Sí porque Dios le habla… peo
claro sólo le dice lo que a él le conviene.
No le dice: “Búscate un trabajo
de obrero, portero, chófer, informático, técnico de logística (que dejó el
curso a medias dándome la brasa para que me quedara con la peque los viernes),
conductor de autobús…” No. Directamente le dice que lo va a hacer un rico
empresario porque es un emprendedor nato.
Yo claro, soy tonta y a mí Dios
me dice que trabaje todo el día como china de arrozal. Pero a él Dios le ha
elegido para que sea rico. Sí, a un fracasado de los estudios que no sabe ni
calcular un porcentaje ni sabe lo que es una hipoteca ni ha puesto un ladrillo
en la vida, pues ale a agente inmobiliario y luego a empresario de reformas.
Claro que sí, Dios le contestó a O., le tendió la mano y
contestó a su llamada (no me lo invento, lo puso en Youtube, en Tiktok, en
Imstagran, en Facebook) … Ale, dejando huella de su nuevo rol de Moisés al que
le habla una zarza.
- ¿En qué voy a trabajar Dios?
En un negocio ruinoso. (Bueno le dijo en inmobiliaria, pero tanto da por cómo
está el país…) Porque Dios será omnipotente, pero en planificación financiera parece
que anda flojillo.
Pero claro, pasa el tiempo y O. no
ingresa dinero, a pesar de gastarse un dineral en aparentar ser un triunfador y
en cursos de directivo impartido por coachers que explican como ser ricos cuando
ellos lo único que hacen es vender cursos para incautos y no han montado nunca
nada que dé dinero (salvo claro está los cursos).
Pasados varios meses, los ahorros
tocan fondo y de pronto le da porque no quiere pagar la pensión de la niña o
dar algo simbólico, vamos la propinilla del domingo. Decía que no tenía dinero.
Que estaba fatal. Que no llegaba. Que pobrecito. Yo claro, no me lo creo porque
he visto estos años sus idas, sus venidas, que si cochazo nuevo, que si
gimnasio pijo, que si vacaciones en retiro espiritual en la sierra…Sí, el mismo
señor que “no tenía para su hija” …De paellita en Cullera. O peor, de “vacaciones
espirituales, en un retiro para iluminados”. Con una nueva iglesia. De las que
te prometen la iluminación a cambio de dinero… Y mucho.
Pero esta vena de dejarse comer
el tarro no es nuevo, porque nada más divorciarse, O. se fue una semana con una
secta negacionista. Entonces no creía en Dios. Pero ni en Dios, ni en la ley,
ni en el sistema, ni en que la Tierra fuera redonda siquiera.
Así que mi opinión es que por ahí
no paso. Y realmente no sé en qué anda y
qué me molesta más: si que fracasase
dándome lecciones de emprendimiento como si yo fuera idiota, o de que realmente
ganase dinero y se lo hubiera embuchado en B, ocultándolo para dar pena y
haciéndome un “robo indirecto” al no aportar en los gastos de la peque en la
proporción correcta.
Vale, supongamos que realmente
fracasó y ha perdido dinero. Entonces dice:
—Es una prueba de Dios.
No, “iluminado”, se llama mala
gestión. Y cuando ya no hay dinero, cuando el negocio se hunde, cuando la
iluminación no paga facturas… ¿qué hace?
Demandarme judicialmente porque
no quiero pagar yo los gastos de la niña íntegros (prácticamente).
Porque según su lógica:
—Ha obedecido a Dios.
—Yo he ascendido porque soy muy mala mujer del demonio.
—Conclusión: pago yo todo.
Mientras tanto, dos meses antes
del juicio, le entra la prisa por no parecer un jeta ante el juez o un pirado (y
también que su madre ya estaba harta de tenerle por casa ocioso). Y se pone a
trabajar de conductor de VTC. Y ahí
también hace trampa creyendo que no lo iba a pillar yo, que miro todo con lupa.
Cobraba en efectivo parte de los servicios. Ese efectivo no entraba en la empresa.
Luego se lo descontaban de la nómina en una línea muy chiquitita y confusa,
pero que parecía oye que ante el juez cobraba 1200 euros (pero en la realidad
eran 1600 porque le descontaban los 400 que se había quedado en B).
Así que como digo, descubro su
última trampa y lo pongo de manifiesto. Así
que tampoco cuela. Yo no subo vídeos a YouTube haciendo gala de mi iluminación.
Yo trabajo, con pico y pala, y resuelvo, con datos, con esa serenidad que te da
ser inteligente y sincera. En estos cuatro años casi desde que me divorcié: Yo
he crecido profesionalmente, he promocionado, he trabajado y he ahorrado, poco
pero he ahorrado, que ahora parece que es un delito ahorrar.
Y sí, cobro más, pero pago mis impuestos, no hago trampas,
soy adulta y cumplo con la sociedad y sobre todo con mi hija, para darle
ejemplo.
Él, en cambio, ha vivido la vida loca, pasado por sectas, ha
perdido dinero, ha seguido voces divinas, ha discutido con familia y amigos, se
está montando un nuevo negocio ruinoso o vete tú a saber ahora, y viene con trampas y mentiras
como si el juzgado fuera su Monopoly.
Llegó el juicio. Y su abogada, su propia abogada se
viene a negociar con nosotros sin oírle… O puso una cara de ira furibunda, maldiciendo
(se le nota y mucho su rabieta). Resultado: Admito que me bajen un pelín la
manutención de la peque, a pesar de que si yo quisiera podría meterle en
problemas serios, pero no me renta que vaya a la cárcel o le incauten la nómina
que cobra en A. Esto no hace más que
alimentar su rencor hacia mí. Porque él pierde realmente. Se va a gastar en
gasolina más que lo que le rebajo, porque le tocan más días con la niña. Se va
a gastar en bocadillos de nocilla mucho más y en el campamento en verano que le
toca una semana más. Pierde dinero porque el trato tiene truco: Le endoso más
días con la niña ahora que su trabajo se lo permite, que gano yo en descanso y
me quito de pagar extras del cole.
Ahí entra en modo: “Ira de Dios”, o sea iluminado ofendido,
que son terribles y empieza una nueva guerra con la comunión de la niña. Porque
nada dice más divino como sabotear un sacramento por despecho.
Me propone comprar el vestido en
Wallapop. De segunda o tercera mano. Las fotos muy bonitas, como que son del
portal de la tienda donde se compraron, con la misma niña ricitos de oro, no de
la niña real, claro. Ya ves por dónde van los tiros y cuando pone la coletilla
muy al final del todo… Algunas manchitas por estar guardado…Yo ya me imagino: “Vestido
bendecido. Ha pasado por dos comuniones, por una pista americana, y una crisis
existencial.”
Y ahí digo:
—No.
Así que entra en cólera, me cabrea
a mí sobremanera y de repente recuerdo lo que le hice al caradura de sujeto 9
(esto lo explico otro día), y le bloqueo
el WhatsApp después de que se pusiera como un basilisco.
Por salud mental Por higiene emocional. Por supervivencia. Porque cuando O.
pierde un juicio o una batalla (como cuando intentó timarme con la venta de un
ordenador que le dieron gratis del Kit digital pero que me quería vender más
caro que en la tienda), él no reflexiona…
La última vez se evaporó una
semana. Yo no sabía si estaba orando, si estaba huyendo a otro país, si se
había matado con la moto, o si Dios le había dicho:
—Ghostea.
Y ¿sabéis qué? Desde el bloqueo que le hice yo…silencio. Paz.
Orden.
La niña está bien y ha entendido,
que aunque es normal que quiera a su padre, sin embargo tiene que respetar que
dadas las circunstancias, NO es mi amigo.
Comentarios